El arte del placer

LIBROS - EL ARTE DEL PLACERLa Sapienza hace hablar a Goliarda con la largura de la experiencia y con la ironía de los titiriteros en una historia que, casi a modo de diario, relata hasta desembarcar en una Italia de mujeres sin sombrero ni medias, la Roma de los happy few que Prando le recomienda olvidar. Porque pese a su cosmopolitismo, a su vida de dudas recurrentes, Modesta comienza a comprender a los treinta, aunque desde siempre haya sido esa mujer vieja de Stendhal, labrada a golpes como su Sicilia de origen, como esa abuela Gaia, cerrada y egoísta, que logra saltar la convención social y moral, desde esa poética de sus emociones con que nos hace saltar de las claustrofóbicas estancias al idealismo político o a la interpretación existencial, en una crónica de personajes entrecruzados, cuyas voces salen al paso, en algunos momentos, de manera confusa para el lector.

Diario rescatado otras de Beatrice donde vemos nacer el comunismo en Livorno y a ella entrar en la locura, mientras Bambolina se abandona y antes esos juegos de la tata y la niña, tan diferentes del amor de ensoñación con Tuzzu o del pecado innombrable con la conventual madre Leonora.

Un recuento de amores que respiran –hasta seis vástagos de varias paternidades- y subvierten el orden, tras la estela de la de Beauvoir, como la pasión por Joyce, o la sensualidad de esos encuentros con pipa de por medio con un hombre de honor, Carmine, sin que ninguno de ellos sea tan sólo una batalla de órganos sexuales y más sustancia inmaterial sin vencimiento presente, de tiempo que se dilata. La corporeidad, siempre presente en escenas como el postrero sentir con Marco o la nostalgia poética que de vez en cuando sobrecoge a Modesta de esa hierba fresca antes de esa primera violencia, en un episodio que sirve de vacuna contra todo inflado heroísmo.

El arte del placer. Goliarda Sapienza. Lumen. Barcelona, 2007. 767 páginas. 

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