El Quijote desde el nacionalismo catalán, en torno al Tercer Centenario

rieraCarme Riera acumula todas aquellas posiciones enfrentadas de intelectuales catalanes –viñetas incluidas- que durante la guerra hispanoestadounidense tuvieron “El Quijote” en la punta de la pluma, creando inútiles adherencias extraliterarias. Algunos salvan sólo al caballero, otros se oponen denodadamente al casticismo que había hecho de él eslogan.

El anarquista Federico Urales exonera al Quijote de la idea y propugna acabar con el de la guerra, mientras para Navarro Ledesma es la plasmación del superhombre nietzscheano con representación moral. Estamos en la España de Valera, dispuesta a perder su imperio colonial, antes que a Cervantes, único dominio sobre el que no se pone el sol según Galdós. Pero también la de Farnés, la nación de naciones en la que Almirall critica al jactancioso castellano, sinónimo del españolismo, con la llamada a una Cataluña descastellanizada en la que el Quijote no tiene cabida. No obstante, los catalanistas prefieren el autor al personaje, con aproximaciones cervantistas paradójicas como la de Aribau y advierten contra la España momificada que buscan los extranjeros, en palabras de Prat de la Riba. En este tercer centenario apropiado por lo más terco de la españolidad, que los catalanistas personalizan en Mariano de Cavia, “la fiesta del sentir hondo, pensar alto y hablar claro” se enturbia con las extravagancias conmemoratorias. En su posicionamiento los hay cambiantes como Azorín, que de renegado del quijotismo pasa a ser fervoroso devoto y recalcitrantes como Pujol al comparar la distancia cultural que le separa del Quijote con la que puede tener con Goethe. Más templada la visión de Rico, que rescata la trascendencia de la obra en Cataluña o Miquel y Planas que reivindica sus valores humanos y de entretenimiento, con admiración sincera, atendiendo a su universalidad y a la vinculación necesaria con el terruño que acogió la primera edición conjunta de la primera y segunda parte, aparte de la visita del hidalgo a la imprenta o el encuentro con la partida de bandidos de Roque Guinart, más peliaguda para los partidarios del federalismo ibérico como Miquel dels Sants Oliver, persistente en su insistencia de las cualidades que faltan en el espíritu castellano, sobradas en sus paisanos.

Alicia González

 

El Quijote desde el nacionalismo catalán, en torno al Tercer Centenario

Carme Riera

Destino. Barcelona, 2005

241 páginas

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