La cultura. Todo lo que hay que saber

LIBROS - LA CULTURA: TODO LO QUE HAY QUE SABERSi Hamlet fuese un país sería Alemania con su destino trágico y su enfermiza reflexividad y Robinson Crusoe representaría la unión nunca bendecida del capitalismo con la burguesía. Schwanitz nos aclara cómo tras el Estado se ocultan los pérfidos yahoos de que hablara Jonathan Swift y sobre todo cómo mientras es resto de los países avanzaban en la construcción de la novela, Alemania se volcaba en la disquición ideológica, con la misma desmesura y la misma presunción de un mandato divino que cumplir que el protagonista de Fausto.

En esta revisión de la literatura europea el ángulo de visión no le deja salir del terruño, refiriéndose constantemente a las obras clásicas de su Heimat: el pícaro Simplicissimus de Grimmelshausen, el dolor cósmico del Werther de Goethe, tan nefandamente imitado en sus aficiones autolíticas, los equívocos de Wallenstein y el libre pensamiento propugnado en el Don Carlos de Schiller, la locura legalista de Michael Kolhaas o la conciencia como juez interior de Kleist, el Mefistófeles de Goethe al que compara con Keynes en su fruición por acuñar moneda para sembrar el caos, las carencias del Ulrich de Musil… Cervantes, Moliere, Tolstoi, le merecen casi una breve reseña en ese afán por lo arquetípico olvidando a la Regenta de Clarín, por ejemplo. Ya en la segunda parte el autor se mete de lleno en faena creando una farsa metadramática con G.B. Shaw, Luigi Pirandello, Bertold Brecht, Eugène Ionesco y Samuel Beckett, internos en un psiquiátrico con dos doctores, Watzlawick y Godot, para vigilar que su neurosis se mantenga quizá en los límites del lenguaje y el absurdo debidos en sus charlas sobre los ejes temáticos que articulan el artilugio teatral y sus deudas con la sociedad y lo sublime.

La cultura. Todo lo que hay que saber. Dietrich Schwanitz. Santillana. Madrid, 2005. 187 páginas.

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