Los hombres que miraban fijamente a las cabras

Leo hoy en El País un artículo de Carles Geli sobre el que denomina “El 7º de Caballería del Siglo XXI” y me ha recordado esa película de George Clooney y Grant Heslov “Los Hombres que Miraban Fijamente a las Cabras” en la que aparte de esos imposibles guerreros Jedi hippies con Jeff Bridges ataviado de trenza a la cabeza, subyace la parodia de la contienda. A mi entender la cinta daría más para un corto que para todo un largometraje, pero es sano pensar que alguien en Hollywood puede colar frases como “¡No tengas miedo hemos venido a ayudarte, somos americanos!” del protagonista, mientras golpea con la puerta de su jeep a un iraquí -aunque a lo mejor a alguno haya que explicarle el chiste-…

Algo de eso hay detrás de esta conquista inviable que hoy ha tocado de cerca a la embajada española en Bagdad. Porque ahora vendrán los harúspices de nuestra derecha para plantear una pregunta en sede parlamentaria donde se cuestione la presencia de España en Iraq. Nadie habría supuesto que las herencias de los halcones neoconservadores durarían tanto, pero quizá hubieran necesitado de algún mentalista para presagiar que la intervención bélica en una nación, por muy dictatorial que sea el régimen y por muchos crímenes contra los kurdos y la oposición que haya cometido, no se resuelve entrando con carros blindados. El goteo de muertos de la insurgencia iraquí ya ni siquiera es noticia en nuestros telediarios y parece que la intención de la comunidad internacional es que el conflicto se apacigüe por sí solo, mientras la atención se centra en Afganistán. Entretanto toda la reata de feligreses que estos días se golpean el pecho en señal de penitencia por la Semana Santa siguen sin emitir un solo comunicado denostando la conducta de los pastores de la Iglesia que cometieron incontables abusos sexuales, porque en caso de tener que elegir estos votantes son más de guerreros que de monjes  y por eso más de uno seguro que no entiende ese mensaje pacifista de detener la agresión con la mirada, porque cuando ve una cabra, sólo se acuerda de aquella película de Woody Allen

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