Y mañana, de vuelta al trabajo… ¿qué?

Esta tarde alguien me ha enseñado que el presente sólo se agarra con los dedos atravesando los calcetines, clavándose fuertemente en el suelo, que el mañana por ansiado que sea, no es más que un agotar el ahora y que el hoy es lo único que nos pertenece. Porque yo sé y él sabe querría extraviarme en ese día cotidiano que comienza con un despertarse de madrugada y termina siempre en una tarde soleada. ¡Te devuelvo mis túneles sombríos, porque voy cargada de mi propia luz o al menos de una iluminación vicaria en la que no me quedan ya miedos al torcer la esquina!

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