Fascinados por Oriente

Oriente más allá de los grandes almacenes

Hasta el 20 de junio en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid

¿Por qué los Reyes Magos vienen de Oriente?, ¿qué sucedió para que se hundiera el galeón San Diego con un cargamento de porcelanas?, ¿cómo consiguió el señor de Asteguieta su vajilla china?, ¿qué mensaje se ocultaba en las vestiduras que el emperador de la China regaló a Carlos III?, ¿por qué en Coria del Río hay gente que se apellida “Japón”?… Ésas son algunas de las preguntas que el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid plantea a los visitantes de esta exposición de la que saldrán “Fascinados por Oriente”.

La muestra, organizada por el Ministerio de Cultura y compuesta por más de trescientas piezas, no es sólo una recopilación de objetos y materiales, sino que aborda las relaciones culturales entre Extremo Oriente y Europa desde la perspectiva occidental para enseñar a los curiosos cómo han evolucionado las relaciones entre ambas civilizaciones, los intercambios que se han producido a lo largo del tiempo y la imagen que con todo ello nos hemos formado en Occidente desde nuestros primeros contactos en la Edad Media. Y no porque el acopio de piezas no merezca la pena, porque la exposición nace con voluntad de ofrecer una amplia panorámica de todo lo que de oriental albergan nuestros principales museos con colecciones procedentes del Museo del Prado, el Palacio Real, la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Antropología, el Museo Cerralbo, el Museo Naval, el Real Jardín Botánico, y propietarios particulares.

Oriente siempre ha significado un revulsivo para Europa, desde las invasiones de los hunos a la imparable conquista de Occidente por los videojuegos

Gracias a ello el visitante atravesará los diversos estados por los que la fascinación europea por Oriente ha pasado, desde ese exotismo misterioso del Kublai Khan que encontrara Marco Polo o los enigmáticos Reyes Magos de la Epifanía hasta la penetración de la estética oriental en Occidente: primero como proveedor de especias, seda y porcelana y toda suerte de artefactos y descubrimientos técnicos y científicos como la pólvora o la brújula para abastecer y engrandecer a los grandes imperios –sin olvidar a sus burgueses enamorados de la exquisitez de las “chinerías”- y más tarde como referente del arte de autores como Owen Jones, Fortuny, Beckert, Gallé, Toulouse Lautrec, Monet y las vanguardias de principios del siglo XX que descubrieron el gusto por la delicadeza del Lejano Oriente, antes de que estos países se asociaran irremediablemente a la rabiosa contemporaneidad de las nuevas tecnologías y el anime.

(Publicado en ACTIVA)

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