Entrevista con Pablo Motos

PABLO MOTOS  “El talento natural no deja de ser una cosa que te sabes”

Me gustaría dar la primicia de que se acaba la crisis y que la gente deja de vivir esta pesadilla”

 

Hace años en la radio era el chico de la manta, porque pasaba más tiempo en la emisora que en casa, aunque sus horas de sueño no parecen haber mejorado: “Hace mucho tiempo que no duermo y sigo trabajando unas catorce horas del día o una cosa así y los días buenos, buenos unas doce. En el programa trabajamos todos porque hacemos muchísimas cosas y no solamente es presentarlo, sino prepararlo y por eso hacemos muchas horas”. Eso contradice la idea de que el directo es coser y cantar; Pablo Motos más que abandonarse a la improvisación es de los que apuesta por un buen guión para salir de cualquier apuro. “Soy guionista básicamente y siempre pienso que uno debe tener un plan B, porque improvisas sobre algo que se trabaja también. El talento natural no deja de ser una cosa que te sabes y eso es una mentira muy grande, porque la gente dice “¡ostras, cómo improvisa!” y no es sino una serie de cosas que funcionan bien, pero que se acaban y por eso la gente que improvisa muy bien se repite muchísimo y dice obviedades”.

 Alicia González

La pregunta inmediata es si en “El hormiguero” han tenido que poner en marcha alguna vez ese plan de emergencia: “Sí, muchas. De repente estás haciendo un programa y te das cuenta en mitad de él que tienes un mal día y en ese caso lo mejor es olvidarte de lo que se te ocurre e ir al guión que está trabajado por un montón de gente”.  De todas maneras esa confianza ciega en el guión tiene sus limitaciones, ya que el presentador reconoce no puede dejar de participar en él: “Es un fallo grande, y no es algo que me guste, pero no soy capaz de dejar el programa en otras manos y llegar tranquilamente. Meto mano desde la mañana en el guión y luego lo cierro en solitario, porque necesito imaginarme un momento el programa, creer que más o menos puede funcionar. Supongo que es algo que me viene de cuando solamente hacía guión, pero me cuesta un poco no hacerlo a mi manera todo”.

A Motos le gustaría saltarse el guión a la torera por una buena noticia, como que “de verdad se acaba la crisis y que la gente deja de vivir esta pesadilla”, pese a que de momento sea su compañero Flipy el culpable de que no se pueda estar seguro en plató: “Nunca sé lo que va a hacer; sé cuál es el experimento y su explicación, por si acaso, pero en su espacio todo es improvisado y de hecho no sé nunca si va a salir disfrazado o va a dar una explicación que no tiene nada que ver con la científica. Lo de Flipy es tal cual y el grado de locura es real. Los experimentos se hacen por primera vez en directo para que si se equivoca o si le sale bien sea en directo”.

Otra locura, la de la televisión, que no sabemos si entra en los planes futuros del valenciano Pablo Motos: “No tengo ni idea, porque ahora estamos tan metidos en esto que no me planteo seguir haciendo otra cosa que “El hormiguero”. No sé si volvería a la radio; todo depende de cómo te vaya, pero ya me he dado cuenta de que depende poco de ti”. Y eso que el humorista ha logrado el  premio al comunicador con más personalidad, por delante de otros periodistas: “España es un sitio en el que los puñales te los clavan siempre y al final hay muchísima gente deseando que fracases y antes o después les complaces, es una cuestión de tiempo”.

“Hay muchísima gente deseando que fracases y antes o después les complaces, es una cuestión de tiempo”

Aunque Pablo Motos pasó de decir aquello de “No somos nadie” a habitar en “El hormiguero” quizá ha conseguido mantener la cabeza fría con tanto éxito. “Es que no puedes hacer otra cosa y yo que he estado muchísimo más tiempo detrás de las cámaras que delante en mi opinión la televisión es mentira, así que no puedo sentirme nada, porque en la televisión eres parte de un negocio en el que lo que importa es que los accionistas ganen dinero, saques suficiente share y cuando dejes de vender te van a quitar y van a poner a otra persona. Llevo exactamente la misma vida que antes de hacer el programa; sí que es verdad, que me cuesta un poco más llegar a los sitios, porque la gente me para o se hace fotos conmigo, pero sigo teniendo la misma casa, los mismos amigos, yendo a los mismos sitios a comer –me gusta un italiano que se llama Pasta nostra y sigo yendo allí- y no tengo mayores historias, porque con un plato de jamón, una cerveza y unos amigos soy superfeliz. No necesito mucha tontería y no soy nada de fiestas y photocalls”.

Su fórmula magistral para convencer al espectador de que todas las noches sintonice Cuatro consiste “en intentar hacerlo bien y hacer realidad un sueño, crear un programa para toda la familia en el que se aprenda por lo menos un par de cosas. Coincidió en un momento en que a la gente le interesa realmente la ciencia; así que hemos estado en el momento y en el sitio adecuados y por eso ha funcionado. Y luego, tenemos a las hormigas; en mi opinión no hay nada más adulto que esas dos hormigas que no tienen piedad y dicen toda la verdad a la cara”. Son ellas las más descaradas del programa y las que pueden permitirse decir cualquier cosa a los entrevistados… “No tienen límite, son rapidísimas y se pasan muchas veces; si las cosas que dicen ellos las dijésemos nosotros estaríamos en la cárcel”.

 “No hay nada más adulto que esas dos hormigas que no tienen piedad y dicen toda la verdad a la cara”

“El hormiguero” es ya como el Un, dos, tres; tiene muñecos, canciones, juegos. ¿Pablo Motos sería más Mayra, Chicho o Bigote Arrocet?, nos preguntamos: “Ahora soy –se lo piensa- un poco Mayra, pero creo que en el futuro seré más Chicho y Bigote Arrocet, a ratos también”. Y como Mayra, asegura que en más de una ocasión ha tenido que decir “hasta aquí puedo leer” de la tarjetita, pues “no se puede decir todo el rato todo”, si bien rechaza sonriendo que su humor sea más amable y menos mordaz que el de Wyoming: “Lo que pasa es que su programa está dedicado íntegramente a la información y el mío son sólo diez minutos, pero el monólogo no diría yo que es amable”.

Una rivalidad por la audiencia de la que Pablo Motos se olvida enseguida: “Me llevo muy bien con los competidores y cuando coincidimos por ahí y nos tomamos una cerveza lo hacemos muy a gusto, porque en el fondo estamos en distintas cadenas, pero estamos todos en el mismo sitio y tenemos problemas muy parecidos, las mismas paranoias y eso nos une mucho”.

(Publicado en ACTIVA)

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