Los mares de Wang

 

LIBROS - LOS MARES DE WANGAceptada la crisis económica los viajes a larga distancia quedan sine die en la nevera de los proyectos de costosa concreción. Para mitigar la abstinencia turística el barcelonés Gabi Martínez supone un trayecto alternativo pues las páginas de su novela cuentan con todos los elementos de la ruta: el instante de adoptar el líder de la manada para la toma de decisiones –Wang lo necesita-, peligrosos mares como el de Bo que requieren afrontar el riesgo flotador en ristre, la observación distante del occidental ante las costumbres de este país de ruido perpetuo, salvo en Suzhou y los contactos con seres humanos a los que vivisecciona lleven o no insecticida como el anciano estático del despacho de Xia.

El viajero tendrá al concluir el libro la misma facilidad para romper a tararear si se abandona a “la naturalidad de los chinos para cantar”, puede que descubriendo lo que hay de vacío y vivo, K’ungling, en el fresco de emociones que recorre el libro, los placeres del masachi y mei shi a granel en una nación sin putas. 

Cargado de su cámara y su cuaderno de notas, el autor se dedica a Chen, reflejar y soñar, los paisajes y las impresiones, la mitomanía de lo foráneo con esos matrimonios mixtos de foto en Shamian Dao, las sociedades negras de las mafias o a presentarnos la historia detrás de la Larga Marcha, con los libros de Li Ta-chao que hicieron a Mao marxista. No se pierdan poniéndole o no, a voluntad, biombos al placer, la escena del Yü-fang-chih-yao y háganse el croquis si se tercie para ubicar el Salón del Examen, la Terraza de la Joya y el Tallo de Jade, lo mismo sus vacaciones mejoran con algo de filosofía sexual del Extremo Oriente.

Los mares de Wang. Gabi Martínez. Alfaguara. Madrid, 2008. 473 páginas.

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