¡¡¡Maldito karma!!!

maldito karma¿Se plantean las malas personas todo lo que le pasa por la cabeza a Kim Lange? ¿Ser una pésima esposa, una amante arrepentida, una madre ausente y una hija horrible te hacen merecedor de una condena eterna? La versión de la Agrupación de Teatro Histrión tiene todo lo que requiere la obra de Safier -buen humor (¡anda que poner su nombre al premio!) , filosofía de fácil consumo, diálogos restallantes- y además un montaje efectista en el que, con pocos recursos, visten las múltiples y descabelladas situaciones de esta mujer asesinada por el lavabo sin control de una estación espacial.

Kim no se conforma, su marido sí y mucho, además de no decidirse, Daniel se decide y toma lo que necesita sin pedirlo, Nina se decide, pero tarde y espera pacientemente hasta que se lo pidan, a la madre de Kim se lo piden, pero no se decide a dejarlo y Lilly, la hija, no se conforma y no pide, hasta que pide definitivamente descolocando el edificio de incomunicaciones de sus padres. Todo esto es básicamente “Maldito karma”; eso y casi dos horas y media de una interpretación de unos actores que no desfallecen, se revuelcan, se transforman y convencen a los espectadores de una historia inverosímil, la de una estrella televisiva que triunfó profesionalmente a costa de fracasar en sus afectos.

Aunque uno sale de la sala cuestionándose muchas cosas:  si merece la pena enmendar los errores, una vez que ellos han procurado enderezarse solos, si los malos karmas son tan conscientes de que sus desaciertos van arrojando cadáveres por los arcenes de estas carreteras vitales que compartimos y de si las segundas oportunidades sirven para algo o uno vuelve a tropezarse con el ex e intenta retomar la relación, en lugar de empezar de cero con alguien nuevo con la máxima del placer como insignia. Y lo más importante…, ¿a cuántas hormigas conoces que nunca lograrán superar su mal karma? ¿Y a ti, la piel de qué animal te espera en tu siguiente reencarnación?

Para ver más, Maldito karma.