No me reconozco

HomeBuscando información sobre la delegación serbia en Eurovisión no hago más que encontrarme con comentarios poco afortunados sobre el aspecto de su cantante y lo extraño que es para nuestros oídos este folclore. De acuerdo en que el estilista de Milan Stankovic quizá no es el que yo elegiría, pero el peinado emo es lo que tiene y su calidad vocal está fuera de toda duda.

Por lo que leo lo reprobable de la canción que representa al país balcánico, compuesta ni más ni menos que por Goran Bregovic -¡a ver si los demás competidores aprenden y envían contingentes del mismo o mayor nivel artístico!-, es eso, que sea típica de la región. Es decir, que en un concurso multicultural lo deseable y meritorio no es presentar una melodía actualizada según los ritmos modernos, sino una balada pegadiza con los “I miss you so much” y otros lugares comunes semejantes. La lectura, por supuesto, es que los participantes en el concurso -que ya incluye una Europa mastodóntica de la que debiera tomar nota la UE- no quieren exhibir sus tradiciones ni sus diferencias, sino bañarse del caldo de la medianía globalizante, porque para ganar siempre hay que perder y no se trata de un nacionalismo pueblerino de lo que hablo, hablo de crecer desde la diferencia, puesto que en un mundo de iguales no hay cabida para lo distinto y parece que es ésa la propuesta musical y por extensión, cultural de la red europea de televisiones, ser calcos los unos de los otros, para no distorsionar esa imagen y no tener que empezar a plantearnos qué significa el de enfrente tan disímil en la vida cotidiana, tan clónico en la realidad virtual eurovisiva. Y cuando no asume que el otro pueda no ser una copia tuya o no coincida en tus gustos o rece a un dios con un ropaje ritual ajeno hemos sembrado la semilla de la discordia y el sentimiento de anular al que estorba está a un paso… ¡Así comenzaron en los Balcanes! Es el síndrome del espejo, de la necesidad de obtener reflejada tu propia imagen constantemente para no asustarte de las preguntas que tan sólo una evolución de tu rostro pudiera formularte.

Por cierto, a quienes se atemorizaban por no saber el sexo del cantante serbio, sólo decirles que la homofobia o el desprecio a la identidad de género también tiene cura…

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