BollyMadrid o Gallardón empieza la campaña

A alguno de esos ciudadanos ejemplares que afirman tajantemente que los inmigrantes vienen a España a curarse en salud, nunca mejor dicho, le festival del otro día enfrente de la iglesia masónica de Madrid le debió espeluznar. Rara vez se tiene la ocasión de ver a tantos indios juntos por las calles de la ciudad, porque exhibirse en grupo si eres inmigrante puede sonar a provocación o a revuelta. Así que el BollyMadrid que ya va por su tercera edición es el momento ideal para que los racistas y xenófobos hagan recuento de cuantos “morenitos” se han instalado en nuestros barrios. Pero que tengan cuidado porque no todos los que van vestidos a la usanza de la India son del país del Ganges, ni siquiera todo aquel que baila bangra o sabe menearse al ritmo de una película de Bollywood es oriundo del Indostán. La multiculturalidad y la falta de precauciones de quienes quieren asomarse al otro conllevan estos riesgos y probablemente dentro de poco, con suerte, serán indistinguibles de los “gatos”, que ya somos los menos, pero que siempre hemos estado receptivos a abrir los brazos al de fuera. El resto, los histéricos del nacionalismo serán cualquier cosa menos madrileños; por algo nos costó trepar con uñas y dientes por la muralla, para defender que la esencia de lo nuestro estaba quizá también al otro lado.

Y como nota a pie de página recordar que “Ya es primavera…”, según rezan los grandes almacenes, y que se acercan las municipales, factores ambos que cooperan para engalanar de flores nuestras calles- que sin embargo no ganan en colorido a los saris y lunguis de los congregados- y de ganarse el voto de los que luego se pretende expulsar por extranjeros, aunque sea a costa de tener que oler a curry durante toda una noche un año más.

Anuncios