Una crisis para echarse a reír

“Brokers”, hombres sin escrúpulos dirigidos por David Ottone

Los tiburones de las finanzas, nunca peores que los mejores de sus compañeros de trabajo, enarbolan la bandera del dólar como los estadounidenses hicieran en Iwo Jima, a pesar de que después del colapso quizá no haya cimientos sobre los que sustentar ese sistema, personaje taumatúrgico como dice Emilio Olabarría.  Estos odiosos a la par que ridículos corredores de Bolsa de Yllana son tan despiadados como nos gustaría pensar a los sufrientes pagadores de la crisis, para no pensar que encima nos ha derrotado enemigo débil. Enfundados en sus trajes de raya diplomática -por algo llaman lutos a este tipo de indumentaria en algunos lugares-, histéricos consumistas, vendidos a las marcas de diseño y politoxicómanos de todo tipo de sustancias nocivas, incluido el trabajo.

Tal y como están las cosas quizá el efecto catártico de jalear las alzas del parquet, aletear para que le compren sus acciones, y vengarse de los malvados viendo cómo corren peligro en manos de los secuestradores estos terroristas de la economía les sirva de terapia. ¡No se descuide porque lo mismo le toca ser el elegido entre el público para pasar un rato a merced de estos gamberros!

Fidel Fernández, Luis Cao, Antonio Pagudo y Antonio de la Fuente, dirigidos por David Ottone, son los rubios y egoístas servidores del capital, que contagian al espectador ese furor por el consumo desmedido en un  mundo tan superficial como las pelucas que a modo de nariz de clown cooperan con el corrosivo humor de la trama de “Brokers”.

La salvaje irreverencia del descarnado mundo de las altas finanzas en una puesta en escena muy elaborada hace reír con la crisis al espectador sin darse cuenta Yllana no se resiste a hacer una enmienda a la totalidad; nada queda fuera del escenario: ni la espiritualidad de centro comercial, ni el narcisismo de estos hombres de traza impecable, ni el lujo desbaratado, ni esa afición por el deporte de moda y la comida sana llevada de manera tan adictiva como cualquiera de las actividades diarias de un cuarteto arrollado por su descacharrante ambición de poder y dinero. Hombres al cabo, los personajes nos muestran sus miedos y corruptelas…

(Publicado en ACTIVA)

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