Esas mujeres rubias

LIBROS - ESAS MUJERES RUBIAS Estela, el caos, Inés, la ordenada vida de quien vacaciona en Baqueira, entre ambas, la protagonista, desaparecida en Mon Repos. María deposita en la ausencia de la primera sus propias búsquedas curioseando en la vida de otra mujer, en el jardín secreto de la estudiosa prerrafaelita, Estela si se prefiere, para descubrir sus carencias. Traduciendo y recordando, esta desahuciada de la vida, por la pérdida de su hija va regresando a esos tiempos en que 99 globos la llevaron a los brazos de Fernando.

A ese mundo sin palabras que ha dejado la muerte de la adolescente corresponden la madre castradora, encargada del Salón Estilo y sus contornos, existencias de los suyos incluidas, y enfrente Román, el vecino de Can Julieta, ansiolítico para su dolor con sus historias.

El drama a través de los otros le ayuda a ver los infantilismos que no entiende de sus limitaciones en el espejo de Estela Vallés-Bruguera, en un cosmopolitismo (Cuba, Nueva York, Londres, el Madrid de la Movida y las casas de servicio y Barcelona) heredado de esos antepasados anticarlistas que se le escapa a María, escudada en sus roles de madre entregada, esposa abnegada e hija imperfecta, tan desquerida como la propietaria de la casa pairal, a la que nadie echa de menos. ¿Qué mejor que un libro infantil sobre un niño “extraviado” para la mujer desorientada que es María? Tengan en cuenta que en ese juego de cajas múltiples, ni siquiera las llaves que abren la mansión -con sacos de construcción que señalan habitaciones aún por terminar- tienen el nombre de la propietaria, quizá porque todos debemos adueñarnos de nuestros recintos personales, antes de tomar posesión del rumbo.

Esas mujeres rubias. Ana García-Siñeriz. Planeta. 496 páginas.

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