Historia social del flamenco

LIBROS - HISTORIA SOCIAL DEL FLAMENCO La Piriñaca agarra de la muñeca a un niño que mira con un deje de recelo a la matriarca flamenca, mientras la chiquilla sonríe a la esfinge con mandil y bastón que parece preguntar al objetivo de la cámara si de verdad cree que podrá descifrar el enigma del cante. El libro de Grimaldos es parte de ese trabajo edípico, de enfrentarse a los herrajes en las incontables puertas del flamenco, porque cada estilo, cada cantaor es un sendero con los demonios de todos a la espalda. Algunos más significados en la persecución como el contestatario Bizco Amate, otros cantando desde la afonía y la rumba la diferencia que no podía gritarse.

Era la mentalidad de los que cantaban sin un cheque por delante, el Güito lo sabe bien, de cuando amanecían todos juntos tras actuar en Los Canasteros o Caripén y hasta Yul Brynner se animaba a arrancarse por una noche. Días de tertulias para medirse con otras figuras del arte, porque a los ingleses es fácil emocionarlos, pero no a los tuyos en esos momentos sin cámaras. Así lo cuenta El Capullo, sin llegar al extremo de Luis de la Pica que en esa fraternidad de darlo todo fundía el dinero de su genialidad sobre el escenario. Sólo reprochar las pocas mujeres de la revisión que se detiene en las niñas de Utrera, una dolida y otra por bulerías y agradecer el suculento anecdotario lleno de aceitunas amargas que le costaron la vida al Chato de la Patricia, la ruina a Antonio Fernández y muchos sinsabores de venta en venta, bebiendo vino de peseta y durmiendo las fatigas de aprender el cante de los viejos.

Historia social del flamenco. Alfredo Grimaldos. Península, Barcelona, 2010. 315 páginas.

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