Un día con Jules

LIBROS - UN DIA CON JULES A los muertos como los autistas no les afecta la rutina; a Alice tampoco. Es más, desde que, despierta en una mañana fría ha descubierto a su marido Jules sentado en su sofá, no termina de decidirse a pronunciar ese adiós que requiere la situación. Sabe que tiene que llamar a su hijo Hermann y que no podrá ocultar por mucho tiempo esa realidad con la que no le importa convivir por unas horas más, la ausencia de la persona con la que ha compartido toda su vida.

La muerte no es una extraña para esa mujer de hábitos, de hecho, comenzamos la novela colándonos en esa cama donde Alice vive su momento, el de su conciencia más femenina, al calor de su útero. En él se recrea, tomando contacto por unos momentos con ese hijo que fue tan sólo una mancha sucia en el viaje de bodas. Y no podemos interrumpir a la protagonista en éste ni otros recuerdos amargos, porque son pocas horas las que le quedan para confesar a Jules todo eso que quedó para ellos o que nunca fue dicho y ahora le cede. Como la pesadumbre de los celos, escritos con caligrafía clara y el puño prieto sobre una revista que Alice conserva, testimonio de la infidelidad frenada con esa mujer del Este.

Y aunque las circunstancias se estén confabulando para impedir esa soledad última de la pareja, con la inoportuna llegada de David, esa inocente franqueza del chaval ayudará a la anciana a mantener ese calor que la nieve no ha logrado disipar.

Un día con Jules. Diane Broeckhoven. Maeva, Madrid, 2010. 85 páginas.