Intimidades desvestidas

Es la inmanente perplejidad que acosa un susurro

      y que despierta la gaviota…

      Y pie en tierra indaga

      por dónde recuperar el vuelo

      para hacerse otra vez

      majestuoso recuerdo de dónde huir.

      No hay más que letra y tornillo en la boca,

      asfixiando la respiración,

      pertinazmente angular

      para salir desenfocada.

      Eres la metáfora ecuestre

      de un retorno con retraso

      y de unas manos enquistadas,

      curvas de apetito,

      grasientas de rubor.

      La muerte vuelve

      con sus relojes sueltos

      y los enfila al perfil pasado.

      No hay malogrado campo,

      ni arroyo estercolar…

      Sólo calor y humareda

      y apagón de cuerpos

      en un espacio de intimidades desvestidas.

(Alicia González)