Galaxias, juguetes y nocturnos urbanos

Alicia González

Gramática cinematográfica plasmada en trazos pictóricos para huir de lo cotidiano con el holandés Jacco Olivier, teatro contemporáneo en el Festival Internacional Madrid Sur, pasos perdidos en la medianoche y entretenimientos para los que suelen tener miedo a la oscuridad, son algunas de las propuestas de nuestra agenda cultural para esta semana. “Las criadas” de Jean Genet, con la dirección de Tito Burguillo, a cargo de la compañía Menecmos, actuará el próximo 16 de octubre en el teatro Jaime Salom de Parla, mientras en el Auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid, los Inconstantes teatro pondrán en escena “Unos cuantos piquetitos” de Laila Ripoll. Al día siguiente, los integrantes de Borrón y cuenta nueva, representarán una versión humorística de “Bernarda Alba y su casa”, dirigida por Gonzalo Magán, obras todas ellas incluidas dentro de la décimoquinta edición del Festival Internacional Madrid Sur. Pero cambiemos el teatro por el audiovisual de la mano de Jacco Olivier que hasta el próximo 9 de enero expone en el Centro de Arte Contemporáneo Caja de Burgos. La suya es una traslación del cine a la pintura en lo que los especialistas han venido en llamar “videopintura” en creaciones que están a la espera de que el espectador las llene de significado con su mirada. Una de las piezas, “Revolution” le sumergirá en un entorno galáctico que hubiera envidiado Kubrick y al que, si quiere puede ponerle música de György Sándor Ligeti para ambientarse.

Desde la densidad de lo sideral puede asomarse a “Medianoche en la ciudad”, exposición que hasta el próximo 9 de enero estará en el Centro La Panera de Lleida. En ella las obras de Ignasi Aballí, Juan Pablo Ballester, Jean Marc Bustamante, Ergin Çavusoglu, Carles Congost, Gregory Crewdson, Alicia Framis, Carlos Garaicoa, Carmela García, Nan Goldin, Carlos Pazos, Félix González Torres, Azucena Vieites, Massimo Vitali o Begoña Zubero nos introducen en el relato distorsionado de la ciudad a oscuras y su imaginario entre eléctrico y ensoñador que abre nuevos lugares al movimiento del ser humano.

Es en la noche donde las mentes se confunden y entre las brumas lo grotesco pierde su extravagancia para adquirir carta de naturaleza. A ese universo se consagra la obra de James Ensor, autor que podrán conocer mejor hasta el próximo 8 de diciembre en la muestra organizada por la Fundación Carlos de Amberes de Madrid. “James Ensor. La belleza de lo grotesco” recoge 140 piezas del artista belga, abanderado del expresionismo y al que reconocerán porque tiene en las máscaras y en los rostros desfigurados su línea de continuidad. Crítico por tanto con la hipocresía, la religión y obsesionado por la muerte, sus escenas recuerdan a las figuras negras de Goya, aunque con un colorido más acentuado, en el estallido de las vanguardias de principios del siglo pasado.

La máscara como símbolo de la condición humana en “James Ensor. La belleza de lo grotesco”, en la Fundación Carlos de Amberes de Madrid

Y de las formas que se perfilan en la tiniebla a los trazos de las piezas recopiladas por el Museo Colecciones ICO (MUICO) en “Un siglo crean espacio. La Colección ICO de escultura con dibujo”.  La muestra, que permanecerá disponible hasta el próximo 16 de enero, le servirá de repaso de los grandes movimientos y nombres propios, Picasso, Dalí, Gargallo, Gaudí, Chillida, Oteiza, Barceló o Chirino, de la escultura española del siglo XX. Un catálogo de dibujos que desvelan al espectador el germen de la creación y permiten entrar de lleno en la producción artística de cada uno de los 38 autores presentes en la Colección de Escultura del ICO y contemplar la última incorporación a la misma, “Escultura. El placer de trabajar” del arquitecto Álvaro Siza.

Acabamos presentándoles una serie de piezas que en su momento pudieron considerarse menores, por no ser más que juguetes y que con el paso de los años han constatado que no hay arte menor. El interés de futuristas, cubistas, la Bauhaus y otros movimientos del primer cuarto del siglo XX por crear nuevos materiales didácticos muestra la preocupación pedagógica de pintores, escultores  y arquitectos y su faceta más privada, la de padres y madres de los niños del futuro a los que quisieron inculcar su afán revolucionario. El cochecito de Picasso, las marionetas de Klee o los elefantes de madera de Torres-García estarán en el Museo Picasso de Málaga hasta el próximo 30 de enero para quienes quieran aprender otra forma de educar menos plastificada.

(Publicado en ACTIVA)

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