Entrevista a Vladimir Kecmanović

Vladimir  Kecmanović representa la generación más joven de autores serbios, aunque apareció en la escena literaria hace ya 20 años, con “La histeria”, que le valió el Premio de Ivo Andrić como al mejor cuento breve en Yugoslavia. Tiene ya cuatro novelas en su haber, así como cuentos y artículos en prensa para los diarios belgradenses, Politika y Večernje novosti. Su éxito le llegaría con las novelas “Félix” (2007), galardonada con el Premio de Branko Ćopić de la Academia Serbia y  “El cañón estaba caliente” (2008), Premio de Borislav Pekić y el Premio de Meša Selimović, en torno a la guerra en Sarajevo, lo que suscitó mucha polémica que ahora quizá se reabra con el rodaje de una película basada en la novela.

          Alicia González (Traductora:  Biljana Isailovic)

 

 

¿Es posible mantenerse alejado de los problemas de la inestabilidad política serbia, evitando los temas conflictivos?

Ser escritor y ser intelectual no es lo mismo. Y sobre todo no es lo mismo ser escritor y ser un intelectual comprometido. He gastado muchas palabras para explicar a los semiinteligentes “misioneros” culturales en el   escenario literario de los países de la antigua Yugoslavia que mi prosa y mis opiniones fuera de la literatura deben observarse separadamente… Bueno, si un escritor evita los temas conflictivos es una elección personal y no hay que moralizar al respecto. Personalmente veo los temas conflictivos como un desafío literario por excelencia y no los rechazaría a ningún precio.

¿Cómo influye a su creación literaria la independencia de Kosovo?

Las influencias no literarias sobre la creación literaria no son fáciles de ubicar, y más aún de definir, así que  no lo sé.

¿Es importante conservar la herencia cultura serbia en Kosovo?

No se trata sólo de la herencia cultural, sino también de una enorme propiedad privada serbia en Kosovo y Metohija que confiscaron los comunistas yugoslavos y nunca fue devuelta a sus propietarios, la Iglesia Ortodoxa serbia. En el mismo nombre de la región -Metohija- significa “la finca de la iglesia”. Claro que es importante conservar también la herencia cultural en Kosovo y Metohija pero mi opinión no va a ayudar mucho a ella.

El principal problema en la región ha sido la perversión del lenguaje. ¿Cuál es el papel del intelectual en ese sentido?

El papel  de los intelectuales en servicio a la política fue decisivo. Lamentablemente, esta tendencia sigue notándose. Lo primero por razones políticas al nombrar el idioma serbio con diferentes nombres en los distintos territorios yugoslavos, y ahora porque un grupo de los politicuchos autochovinistas intentan introducir el término de la literatura y lengua serbianas y así lograr que el término de lengua serbia desaparezca por completo.

La disgregación política no parece haber roto los vínculos culturales entre las antiguas repúblicas. ¿Se sigue leyendo a autores croatas, bosnios o eslovenos o el nacionalismo ha llegado a la literatura?

En las librerías en Serbia hay libros de autores croatas, aunque no se leen tanto. En Croacia los autores serbios están presentes en un número notablemente menor, y se leen aun menos. En la subcultura, sin embargo, las relaciones funcionan perfectamente…

¿Qué escritores contemporáneos recomienda a los lectores de España?

En primer lugar, a una excelente escritora de dramas y gran poetisa, Milena Marković. De los novelistas a Vladimir Pištalo y a Goran Petrović, ya traducido al español…

¿Siente como Peter Handke que Serbia es el país más perdido de Europa y los mas euroescépticos a la hora de incorporarse a la Unión Europea?

Bueno, los más perdidos son Macedonia y Bosnia y Herzegovina, si a Bosnia y Herzegovina la tratamos como un país…

¿Está a favor de los intelectuales que se posicionan en defensa de esa Yugoslavia multiétnica como Ugresic, Jancar o Cosic o es una etapa que hay que cerrar?

Después de tanta sangre derramada durante la creación y desintegración de las dos Yugoslavias en el siglo XX, estar a favor de la Yugoslavia multiétnica es la manifestación de un cierto de autismo.

¿Está el mercado editorial abierto a nuevas voces o cerrado solo a los clásicos?

La pregunta sería qué son nuevas voces y qué son los clásicos. Si por nuevas voces entendemos los escritores de mi generación, la respuesta es sí, pero, las condiciones que las editoriales ofrecen a los escritores, así como la situación con la que los editores están obligados a lucharse están en crisis. Por otra parte, los verdaderos clásicos serbios, auténticos y vivos, se pueden contar con los dedos de las manos y pese a ello,  desgraciadamente, ni siquiera su posición en el mercado es mucho mejor.