En el camino

La última cinta de Jasmila Žbanić

Los obstáculos a la felicidad en un mundo sin grises

Amar he perdido la senda, consolando su angustia en el alcohol y una vida disipada, de ahí quizá la alusión al título del beatnik Kerouac, a pesar de que a su lado tiene a Luna, una guapa azafata con la que se está planteando tener un hijo, a lo que no contribuyen sus insanas costumbres. Porque otra lectura de “En el camino” – segundo largometraje de la directora bosnia Jasmila Žbanić- hace referencia a lo que en castellano sería nuestro estado de buena esperanza pues en lengua eslava “Na putu” significa estado de buena esperanza. Pero sigamos con la historia…

Así que Luna y Amar comparten proyectos en común para el futuro, buscando tal vez tomar distancia de esa dolorosa experiencia que ha sido la guerra en sus vidas. Sobrevivir en Sarajevo es olvidarse de los muertos tiroteados por los francotiradores desde las colinas en los mercados, pero sobre todo aprender de los errores de la intransigencia. Y aunque la reconstrucción ayude a restaurar la fisonomía de los edificios heridos por las balas, las secuelas del distanciamiento entre las culturas que habitan los Balcanes no parecen haberse curado.

La intolerancia religiosa interfiere en la relación de pareja de dos jóvenes musulmanes

El plot de la narración llega cuando Amar se queda sin su trabajo de controlador aéreo y un amigo, Bahrija, le ofrece una oportunidad. El cambio laboral lleva aparejado una transformación en el joven que, al entrar en contacto con el círculo salafista donde encuentra las seguridades que le faltan, se pasa al otro extremo. De sofocar sus miedos en la bebida a la abstinencia, de cerrar bares en sus salidas nocturnas a restringir sus relaciones sexuales con su novia.

Luna, musulmana no practicante como hasta ahora lo fuera Amar, va descubriendo un oscuro mundo de obligación y silencio, mucho más cercano a ella de lo que hubiera imaginado, en el que las mujeres carecen de ese espacio de libertad de toda europea moderna. Ella intenta entender a la persona con la que convive a la que ahora ve rezar cronometradamente. La siguiente fase es la crisis de pareja entre los protagonistas, interpretados por Zrinka Cvitesic y Leon Lucev.

(Publicado en ACTIVA)

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