Leer a Tierno a los 25 años de su muerte

LIBROS - ENRIQUE TIERNO GALVAN: OBRAS COMPLETAS: TOMO III (1963-1968)

Su legado escrito alcanza ya los siete volúmenes

Alicia González

¿Nos leeremos las obras de Tierno? Así, se interrogaba en voz alta Ángel Gabilondo, quien como rector de la Universidad Autónoma firmó en 2006 el convenio que posibilitó esta edición. El ministro de Educación insistió en que la razón última de la publicación “ha de ser el análisis, el compromiso, para cuidar la memoria que es mucho más que la nostalgia o el recuerdo personal; leer para revivir la palabra del Viejo Profesor. Estamos más necesitados que nunca de discursos verdaderos, de palabras verdaderas”. Virtud ésta a la que unió la oralidad de su escritura; “todo lo que escribe parece dicho al oído interno, al corazón, al pensamiento”, al tiempo que prevenía al lector: “Si están muy convencidos de lo que piensan, ni se les ocurra leer sus obras, pero si su pensamiento está forjado en la puesta en cuestión de las propias convicciones, yo les animo, porque las palabras germinan en el corazón de quien las escucha”, aseguró. En opinión de Gabilondo, Tierno es profesor porque “hace ver” en una España plegada sobre sí misma y el atractivo de su reflexión estriba en su voluntad de transformar la realidad para que “la ética y la educación ocupen los primeros valores de una jerarquía que hay que restituir a la convivencia”. 

Por su parte, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, quiso homenajear “la memoria de Enrique Tierno, patrimonio de todo Madrid, la ciudad a la que amó y sirvió, por eso, nuestra forma de corresponderle ahora, en su 25 aniversario consiste en profundizar en la pasión intelectual que le animó a lo largo de su vida con la misma limpieza de criterio que él supo acreditar”. Para Gallardón “su prestigio nace de la inteligencia creadora y en el pensamiento desarrollado durante toda una vida”, inspirador para “aquellos que le tratamos y le quisimos un respeto escasamente reverencial, porque el otro componente de ese carisma suyo fue la cercanía, la naturalidad, el sentido del humor que acorta las distancias y mide a las cosas y a las personas según su talla verdadera. Por eso sabemos hoy que la suya fue muy grande, y tratamos de estar a su altura mediante nuestro reconocimiento y gratitud”.

En nombre del equipo que se ha dedicado a “conservar la palabra de un intelectual, uno de los grandes del siglo XX”, Antonio Rovira, catedrático de la Universidad Autónoma, explicó la ingente tarea de aglutinar la obra de Tierno Galván, que les ha deparado la sorpresa de hallar textos perdidos “de gran interés para comprender nuestra historia más reciente. Cuando tanto se habla de inmoralidades públicas, cuando tan poca confianza despiertan las democracias, las conversiones de algunos o los rápidos enriquecimientos de otros, es justo y saludable proclamar la existencia de hombres como Enrique Tierno, leal a sus ideas, a sus compromisos”. Entre los méritos de un hombre que se conformó con un trabajo honrado, pero oscuro para su talla intelectual, Rovira señaló “la difícil separación entre ética y política, la austeridad con que vivió, la dignidad y cortesía con que aceptó censuras, sanciones y silencios que deben ser destacadas en público ahora que es posible hacerlo”.

Enrique Tierno Pérez-Relaño, agradeció a los compiladores de estas 1.200 páginas por volumen, un total de siete hasta el momento, haber conseguido que la prosa fluya fácilmente en estas Obras completas de su padre reflejando su cosmovisión de hombre ilustrado. “No hay barreras entre el lector y la edición crítica, lo más fiel posible a lo que el autor quiso escribir” y quiso glosar la figura de uno de los presentes, Pepe Bono, quien “acompañó a mi padre en años muy complicados”, como guardián de confidencias, no recogidas por escrito, “en esas atmósferas peculiares, donde mi padre hacía posiblemente los comentarios más divertidos”. Precisamente, el presidente del Congreso y compañero de Tierno en el Partido Socialista Popular (PSP), José Bono, que se sumó, a instancias de Raúl Morodo, a las clases del soriano en Marqués de Cubas 6, donde les explicaba  “El Estado y la revolución” de Lenin, compartió con los asistentes algunas anécdotas. Entre ellas, la confesión de un “importante preboste de la derecha política” al decirle: ‘ahora que ha muerto Tierno ya podré votar a los míos’. Sin duda, debido a esa fuerza para persuadir, “casi con cualquier argumento”, capacidad que según el propio Bono “ya no es propia de los parlamentos”. El presidente del Congreso de los Diputados recordó con mordaz ironía la expulsión de Enrique Tierno del PSOE por no ser marxista, firmada por “otro que luego dejó de serlo, Miguel Boyer”

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