¿Y después de Zapatero?

Empiezo donde concluía Miguel Ángel Curieses en su blog “la historia sabrá reconocer los grandes avances sociales que ha emprendido”. Casualidad o premonición, hoy me encuentro en la plaza de Chueca asistiendo a una inusual promoción del espectáculo “Pasando revista”; para los que deben imaginárselo, mucha pluma, desenfado, letras picantillas y confusión de sexos en el elenco.
Y eso es lo que vamos a perder, la capacidad de permitir al otro vestirse de algo que no entiendo pero respeto, la “joie du vivre”. Porque quizá la gestión de la crisis ha sido una sucesión de decisiones atropelladas en respuesta a una presión a la que nadie ha puesto freno por parte de las instituciones financieras y países voraces. Pero es innegable que el aire de libertad que se ha respirado en estas dos legislaturas no lo habíamos sentido durante la mayoría de José María Aznar al que Dios tenga lejos del gobierno por muchos años. De hecho, ahí tenemos el programa semanal de Jenaro Castro en el canal 24 horas de TVE como constatación de que el PSOE ha pecado de blandura, admitiendo estos informativos de la conspiración y la debacle que actúan de moderno caballo de Troya, porque hay que ser plurales y consentir el resentimiento que se palpa en la edición de este programa.
Comenzaron quejándose de la arrolladora presencia de mujeres en 2004, siguieron rechazando una ley del aborto, necesaria siempre que no se eche mano de la hipocresía y acaban recurriendo a la estrategia del 96, dinamitando el granero andaluz de votos.
Hay votantes de izquierda que se están poniendo ya la venda en el ojo, alegando que “no queda otra que votar al PP”, sumándose al desconcierto habitual entre la izquierda, robusta en la crítica y vulnerable por su desunión. Mientras, se van haciendo a la idea de aupar a La Moncloa a quienes no dudan en cuestionar la política antiterrorista, como ya hicieron con la autoría del 11-M. Endeble memoria la de quienes suspiraron con alivio cuando Acebes y su intoxicación salieron del Gobierno y reclaman ahora mano dura para salir de la crisis. Porque en la bifurcación de senderos, hacia la libertad o hacia el orden, hay quien opta por sistema por buscar el cobijo del que garantiza la estabilidad, porque ser libres sigue dando mucho miedo.
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