Mujeres sin hombres

Estadounidenses y británicos aplican a los iraníes la misma doctrina que ellos emplean con sus mujeres: son menores de edad permanentemente y hay que decidir por ellos. El régimen de Mossadegh ya no sirve a sus propósitos y el sha conviene con los que manejan los hilos derrocarlo a él y a sus peligrosos apoyos comunistas; más tarde será la marioneta la que vea sus hilos cortados, pero estamos en 1953 y en una historia de mujeres. El festín lo preparan ellas, y como sucede con el país los hombres voraces lo devoran.

Farih es la mujer madura, esposa de un general que se aparta de los cenáculos intelectuales que nada empeñan en la batalla por la libertad y en ese despojarse de falsedades la belleza que según su antiguo pretendiente Angus tanto de parece a Ava Gardner se aparta de los pro-occidentales para recluirse en una finca alejada de la revolución. Allí recuperará su voz, sin la tutela de ese marido que la ha hecho tan desgraciada y encontrará la verdadera confidencia en Zarin y Faezeh otras dos mujeres muertas. Zarin ha escapado como la cincuentona de la mentira, aunque eso no le devuelve el dominio de su propio cuerpo por mucho que lo frote en el hamman. Zarin es Irán intentando desprenderse del sucio aroma de las potencias coloniales que la han impregnado de todo ese hedor a codicia, dejándose morir en el bosque, convaleciente de un dolor al que no sobrevive. Faezeh es la tercera mujer, la amiga de Munes y enamorada del hermano de ésta, un posesivo integrista que recluye a Munes entre paredes sin entender que ella ha descubierto la libertad en el mismo aire que transmite todas esas noticias del futuro de su país. Munes es la luchadora, el alma que se despoja del velo y sale a las calle para repartir pasquines y escuchar las soflamas de los opositores a los caprichos del sha. No tiene más remedio que entregar su cuerpo a la muerte, para volver a vivir en la nueva vida que emprenderá Faezeh, ultrajada por los hombres de la taberna. Su renacer se traduce en un no necesitar hombre, en esa esperanza de un Irán que camina con el rostro descubierto.

(Women without men)