Con el paso de los años….

El alien se ha colado en tu casa, en tu entorno y debes expulsarlo para recuperar el dominio de tu libertad. No es sencillo, estáis solos, y reconstruir las emociones desenquistando los excesos supone una tensión y un trabajo de autocrítica para edificar desde bases menos tóxicas.

Cualquier relación se domestica con el paso de los años, ese café caliente, aromático que deseábamos a todas horas se transforma en hábito rutinario que ya ni siquiera nos despierta del letargo matutino. La bestia amatoria que nos sitiaba con sus abrazos se convierte en un animal amaestrado o nos adiestra a nosotros con sus constantes demandas de atención o lo que es peor, con su hastiado desprecio. Dejas de ver a quien te cautivaba como objeto de tu veneración, porque en la costumbre no puede percibirse los elementos que antes llamaban a tu admiración y sí los inconvenientes de esos brazos que asfixian, de esa boca siempre reclamante.

 

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