¡Que devuelvan a todos los inmigrantes de Italia!

Eso, que devuelvan todos los inmigrantes llegados de Francia a Italia, empezando por Carla Bruni. Y si pueden que incluyan en el envío a la comisaria europea Malmström que se ha puesto de acuerdo con el pequeño húngaro en ese cierre cautelar de fronteras ferroviarias.

Ante las oleadas de refugiados Europa muestra de nuevo su cara más insolidaria; si no bastaba con bombardear Libia para derrocar al tirano, ahora rechazamos a los huidos de Túnez, Egipto y cualquier país sospechoso de inestabilidad. Queremos insurgentes en el norte de África que han el trabajo sucio que Europa no está dispuesta a hacer, pero no asumimos las consecuencias de esa incertidumbre que es el poso de la revuelta. Bruselas respalda la decisión de Francia y precisamente el mismo día en que los Finlandeses Auténticos vapulean la democracia con su discurso autócrata. Seamos serios, Europa no está preparada para ser un espacio único, pues como se demuestra con estas crisis la prioridad es la política interior, pisoteando si hace falta cualquier criterio de protección de los derechos humanos, la libre circulación en el espacio Schengen o toda normativa que limite el poder del Estado. Valiente ejemplo estamos dando a croatas, serbios, albaneses y todos esos futuribles socios que, al acceder aplicarán las lecciones aprendidas de estos días, sofisticadas limpiezas étnicas en función de lo abultado del monedero.

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