Escribir ficción

“El refugio temporal de un capricho que revolotea” es para Edith Wharton el relato que el escritor ha de componer huyendo de redondeces formales que perturban la paz de esa buena escritura que la autora pretende. A su costado, la novela, más sustanciosa en los detalles, aunque la ganadora del Pulitzer alerta en este breviario contra quienes en su inexperiencia recargan de prolijos adornos la historia rechazando la siempre debida economía de recursos.

Wharton no examina con ojo crítico la técnica, sino también sus propias fórmulas para describir en dónde reside la verosimilitud y grandeza de la ficción. Como Henry James, el aprendiz de este oficio deberá acomodar su campo de visión a una comunión de conciencia con sus personajes y no relajar su esfuerzo cuando sobrevenga la atenazante consolidación del estilo y la popularidad que para la escritora resulta una adquisición más peligrosa que las navajas de ese comerciante de Nueva Inglaterra.

Porque no todos tienen a su favor la palabra justa y el gesto significativo que otorgan a Proust el favor de la narradora en estos ensayos aparecidos en la revista Scribner donde la técnica y la estructura se presentan desmenuzadas en todos sus componentes para ofrecérselas a quienes deseen emular la incurable especulación narrativa  de los grandes novelistas. La escritora se rebela, para concluir, contra los que deciden profesar la beatería de la ambición lectora, virtud innata que procuran sin éxito incluso espíritus sólo nacidos para el mecanicismo lector por una falsa obligación moral bien vista.

Escribir ficción. Edith Wharton. Páginas de espuma, Madrid, 2011. 173 páginas.


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