Psicología de la ciudadanía

weeksSi establecemos la ecuación conocimiento de los asuntos sociales luego participación, estaremos de acuerdo en la máxima de Weeks de que no debiéramos gastar ni un euro en difundir las convocatorias electorales, pues el propio ciudadano sería el primer interesado en ejercer su derecho al voto. Junto a ello, coincidiremos con el autor en que es preferible elegir propuestas y no cabezas de cartel como finalmente sucede en las actuales democracias.

La conciencia ciudadana pasa en Arland Weeks por una capacitación intelectual que, ya en su tiempo, a caballo entre el XIX y el XX, habilitaría a mujeres y negros a acercarse al sufragio, tesis muy controvertida en una América no esclavista, pero en absoluto igualitaria. La docilidad a la autoridad, la inercia social y sus hábitos perversos de perpetuar el estancamiento son la antítesis de un dinamismo que para el escritor tiene en la emigración y en la ruptura de todo tipo de barreras el mejor catalizador de la civilización y el progreso. Más discutibles son sus postulados en torno a la dedicación al impulso amatorio y sexual, o al menos si nos abstraemos de la época en que Weeks publicó este manual, dominada por un sentimentalismo ñoño. En cambio, su mensaje sobre la posición de las mujeres es el de anunciar tiempos mejores en los que su aportación a la sociedad no esté únicamente limitada a la función estética. Y una perla final: “El hombre que consigue ventajas gracias a la ignorancia del resto probablemente no sea un entusiasta de la instrucción”.

Alicia González

Psicología de la ciudadanía

Arland D. Weeks

KRK, Oviedo, 2011

302 páginas

24,95 euros

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