El genio que todos llevamos dentro

shenk.jpg A todas las parejas que, cansadas de la tortura de las técnicas de fertilidad, les recomiendan proseguir con material genético ajeno debieran regalarles este libro. David Shenk se atreve a fundamentar ese interaccionismo, biología-entorno, para desmitificar la genialidad y liberarnos de esa tiranía de la torpeza residente. Aunque con el paradigma que propone, sea más nuestra responsabilidad y menos la de nuestra parentela. Zafados del determinismo nos queda una aristotélica obligación de insistir en la práctica de aquellas habilidades que queramos desarrollar, golpeando si cesar la pelota de nuestros entusiasmos como Ted Williams.

La única herencia es la de nuestro esfuerzo, porque la otra, la que aportan nuestros progenitores queda subsumida por nuestros hábitos, alimentación y decisiones. Seguramente es una mala noticia para todos aquellos que confiaron la constatación de su fracaso en el condicionante del talento. Desterrado el paradigma naturaleza versus cultura queda cultivar la epigénesis, aplazar la gratificación, apostar por las propias posibilidades y aplicar el desarrollo colaborativo del conocimiento. Y si se trata del potencial de otros, nuestros hijos, creer por encima de todo, dirigir hacia el logro sin trasladar las insatisfacciones del adulto al niño, trabajar la recompensa diferida y entender el fracaso como parte del proceso. Si en todo ese viaje contamos con la comprensión de la comunidad, transformaremos en máxima el agonismo, sin abandonar por el camino a los atletas del éxito que pierdan el paso.

Alicia González

El genio que todos llevamos dentro

David Shenk

Ariel, Barcelona, 2011

348 páginas

20,81 euros