El poder en el bolsillo

Hay quien tiene que arramblar con la cartera de otro para convencerse de que el éxito es también una decisión, o al menos a veces es mejor así creerlo y hay quien no pierde el rumbo y se obstina en no cambiar la indumentaria a pesar de saberse rodeado de oropeles. No todos los políticos son iguales y este peculiar anecdotario de Jorge Elías es una estupenda guía por los estómagos de los mandatarios. Unos proponen duchas ideológicas y con mensaje ecologista y otros prefieren, más que preocuparse por el medio ambiente compartir cama grande al finalizar la estancia en el baño.

El sacerdocio de la política, tal como lo contempla en países como Paraguay el autor, choca con trinidades antiguas: la del padre-Estado, el Hijo-Gobierno y ese incómodo Espíritu Santo del cono sur que es el ejército. De ahí que, mientras Europa se gira de espaldas por si la inmigración, el terrorismo, el desempleo o el cambio climático se ciernen sobre ella, en América Latina son las perversas neodemocracias las que concitan el susto ciudadano. La presión ejercida sobre los mandatarios hace en ocasiones de sus avatares pasto de Ruedo ibérico, espejo de debilidades que, aumentadas por la ausencia de inhibiciones conducen a escarnecer a personajes como Blair. El orador mejor remunerado del planeta por hilar obviedades y al tiempo, el hombre que se arrodilla ante Cherie, de rodillas tras limpiar el retrete, para pedirle su mano. Porque frente al brillo inquisitorial del foco de la atención pública la actitud necesaria es la de Obama, asumir la carga personal, incluso si se trata de juveniles tonteos con la marihuana, como haría uno al vaciarse los bolsillos ante un extraño.

El poder en el bolsillo. Jorge Elías. Algón editores, Granada, 2011. 286 páginas.

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