Diez mujeres

serranoSon nueve mujeres, Francisca, Mané, Juana, Simona, Layla, Luisa, Guadalupe, Andrea, Ana Rosa, amparadas por la mirada tutelar de la psicoanalista argentina, Natasha. Y son nueve y no diez, porque las historias de las pacientes giran de un modo u otro en torno a la figura de un hombre, ausente, presente, desaparecido, extrañado, mientras que la de la terapeuta es la de un encuentro entre mujeres, ella y su hermana Hanna.

Mané es la mujer que amó y no quiere perder el calor de esa caricia que todos necesitamos desde su mundo de Sunset Boulevard regurgitado. Andrea es la mujer al borde, la estrella de la televisión que, lejos de la sobreexposición descubre su propio silencio, su ahogo. Ana Rosa es la mujer sin hombre, que no debió tenerlo, al menos no así, víctima como fue del equivocado cariño de su abuelo. Juana, representa la mujer enganchada al amor esclavo, al hombre de vida duplicada y con toda la pirámide de la dependencia sobre sus hombros de peluquera. Como Luisa, la aldeana que espera el regreso de ese hombre al que le deja carteles para que no se pierda a la vuelta de ese viaje sin retorno de la represión militar. Lupe, la que no quiere hombre, pese a que la sociedad se lo impone y ella haya descubierto que está mejor así. Layla, la que, a falta de una pareja, tiene a cuatro hombres en su vida, los tres soldados israelíes que la violaron y el más importante, su hijo Ahmed, del que quiso apartarse mirando compulsivamente a través del vidrio de la botella. Le quedan por descubrir los misterios de Francisca o Simona y desde luego, escuchar las voces de todas estas mujeres que hablan en primera persona de sus dolores y el saludable pronóstico que significa la ausencia de quien las sigue en la distancia.

Alicia González

Diez mujeres

Marcela Serrano

Alfaguara, Madrid, 2011

303 páginas

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