“El culto a la imagen es uno de los esclavismos de la mujer de hoy”

Entrevista a Ana Marcos

Existe una cierta línea de continuidad en el uso del silueteado en tus últimas obras, como si hubieras querido vaciarla de contenido…

Si , he ido transformando y concretando la forma desde el volumen al plano y del plano a la silueta vaciando de contenido al máximo la figura. Hay  un vacio en todas nosotras que buscamos rellenar y este es el origen de toda nuestra insatisfacción.

Se nota un interés por las texturas.

El trabajo de investigación que más me interesa es el material; me gusta que los materiales indiquen cosas.

Pero supongo que no permites a la gente tocar las piezas…

Sí, sí, sí, las dejo tocar (sonríe dando a entender que le agrada esa complicidad con el espectador al compartir con él el deleite en el tacto); con cuidado, pero me parece que es importante. Está todo superpegado porque me gusta que las cosas aguanten, así que no habría problema, salvo que se dediquen a arrancarlo con un gancho.

De hecho ya en las obras que expones tu sitio web se aprecia esa cualidad casi táctil… (Ana se desplaza por el estudio escogiendo a pieza que nos va a mostrar como un dependienta en una casa de modas, decidiendo con qué cuadro va a desarmar al interlocutor)

La textura, o sea, el trabajo de material para mí es el desafío tecnológico que tiene ahora mismo mi pintura que no es tal, sino más bien collage, aunque yo lo llame pintura.

Éste es el vestido de novia…

Sí, se me ocurrió romperlo, decidí que había que hacerlo y tuve que extremar las precauciones.

¿Pero es un vestido de novia real?

No, está dibujado y hecho con una papilla de escayola y pegamento. Una vez confeccionada la pieza la golpeé, pero con cariño, porque quería que quedara roto, pero que no se perdiera el concepto del vestido.

(Comento con la artista que esta obra parece tener luz propia y que incluso en sí misma es una pieza con casi una escenografía como si el cartón sobre el que se ubica le proporcionase un entarimado donde intuimos un foco de iluminación desde una esquina, tal vez por la representación que el espectador otorga a ese momento ritualizadamente mágico que es el instante del enlace).

¿La superposición de distintos estratos en tus piezas se debe a una cierta intención de ocultación de identidad?

Sí, porque todos somos una cebolla donde hay una capa encima de la otra… Soy palentina.

Incorporo la figura de esa mujer vacía que en el fondo no es igual a su sombra

Ocultas entre otros motivos esa fruición consumista tan extendida…

Sí, la identidad es un tema muy amplio donde podrías trabajar de muchas maneras, haciendo algo más genérico, pero yo decidí que quería hacer algo más concreto, apoyándome en algo que caracterizara a la mujer de hoy y que me pareciera un problema por el que estamos sufriendo de alguna manera. Y el culto a la imagen que tiene la mujer de hoy es uno de los esclavismos que tenemos todavía a nuestras espaldas…

El concepto de circularidad se repite en algunas de las obras…

Yo creo que es el símbolo de las mujeres, porque además me sirve para mostrar las contradicciones que tenemos como consumidoras de imagen (se vuelve como para buscar algún ejemplo de su comentario). Detrás de todo siempre me gusta utilizar simbología y que la gente la entienda o no, aunque hay cosas muy evidentes, por ejemplo, esto (una especie de enrejado formado por círculos) yo lo defino como una capa carcelaria, aunque, hay gente que no lo ve así.

(La sensación de encierro mezclada con el uso del papel de envoltorio como materia prima conduce a esa reja permanente del consumo, los regalos, la obligación del ofrecimiento…)

Hay muchas cosas ocultas que también son interesantes, por ejemplo, hay cartones que son materiales reciclados de una casa: te puedes encontrar un cartón de Calgonit donde he pintado un vestido a lo Audrey Hepburn o cualquier otro producto reciclado del entorno del hogar al darle la vuelta.

Un poco más allá vemos un cuadro que parece invocar la asfixia que provocan las nuevas tecnologías…

Exactamente no recuerdo qué estaba pensando ese día, pero rápidamente se me ocurrió que tenía que condenar a esta top model a sentirse ahorcada con un cordón de bolsa.

Impresiona el anclaje de los pies de la figura, una especie de Coloso de Rodas femenino…

Sí, creo que estuve hablando ese día de la tensión superficial.

También recuerda al Burt Lancaster desafiante de “El halcón y la flecha” o la sombra de un Peter Pan…

En algunos cuadros se nota mucha conexión entre ellos y haciendo las muñecas se me ocurrió incorporar la sombra y la silueta, incluyendo el concepto de la mujer vacía que en el fondo no es igual a su sombra. La sombra es nuestra proyección, tenemos un futuro por delante aunque yo lo vea negro y así la pinto.

Plasmo referencias del mundo de la técnica; son parte de mí

Otra de las piezas muestra una suerte de estructuras de madera, trampas antitanque o  caballos de Frisia del desembarco de Normandía, precisamente ante un fondo marino…

Es un símbolo matemático de tachado, de negación, algo que niega la simbología que hay en el cuadro. Reconozco que a veces plasmo referencias del mundo de la técnica; son parte de mí…

Que no tienes por qué rechazar…

Exactamente. Al principio pensaba que no tenían nada que ver e intentaba separar los dos mundos, pero me fui dando cuenta de que están muy relacionados, y de hecho, ahora con mi marido estoy comenzando a hacer video interactivo.

¿Lo defines como pintar, confeccionar, esculpir…?

Para mí es pintura, pero tengo profesores que dicen que es bajorrelieve o collage… Algunos hasta podrían ser escultura. Ahora no se lleva nada pintar y todos los artistas que son solo pintores están  siendo“cuestionados”. Para mí todo es parte de lo mismo, el medio con el que te expresas plásticamente no es lo importante Yo lo llamo pintar, porque mis utensilios básicamente son pinceles, manos, pero utilizando pintura en muchos casos. Mis fotografías, mis videos son pinturas realizadas con otros medios.

También tu propia evolución te ha podido llevar a mantener el concepto de lo que empezaste creando, pese a que hayan adquirido corporeidad…

En general siempre soy muy matérica, quizá de la materia más pictórica he pasado a usar otros elementos. Tiene sentido la relación mujer-materia-tierra.

Resulta muy intrigante el silueteado de las cabezas…

Es una idea que me surgió leyendo sobre un filósofo, José Luis Pardo que hablaba del posmodernismo. Comentaba que esta corriente que considera que todos los que opinan que todos los que han venido antes lo han hecho fatal y que hay que reinventarlo todo no tiene mucha lógica y que se trata de un adanismo. En cambio propone volver a mirar muy bien el pasado para adoptar soluciones, porque tener “ideas geniales” es sospechoso y el “todo vale” no funciona…

El individualismo como criterio…

Exactamente. Empecé a buscar en internet y descubrí  que el adanismo lo había acuñado Ortega y Gasset.

¿Es entonces la cabeza es de Ortega?

No, pero podría serlo. La cabeza es de un Adán.

Recuerda a un busto romano de Druso o Germánico…

Es una cabeza romana que tiene esa estética del error que la ha hecho muy reconocible. La expuse por primera vez en el aeropuerto de Barajas en una especie de pecera y tuve que echarle resina líquida para que se pegara mejor. Está trabajada a partir de viruta de nylon, de los restos de mecanizar piezas de nylon, desecho industrial puro y duro…

(Por eso llora lágrimas negras). Algunas piezas tienen cierta estética gótica y carga política…

Es cierto que cuando trabajo toda esta serie intento plantearme toda una serie de temas políticos y sale negro todo, porque estamos embutidos en este mundo catastrofista de tener que ser pobres y estar agradecidos por todo. A veces pienso en ponerle un rosa para que vean que también hay mujeres, como una esperanza, pero poco, porque en el fondo todo es negro, porque no nos dejan hacer…

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