De fiesta en la protesta

“No nos movemos, no nos movemos”, gritaban en la calle los manifestantes sentados sobre el frío suelo de la plaza. Lentamente una máquina quitanieves empezó a arrastrar hacia la derecha a los que protestaban. El paisaje quedó despejado. Los pocos que quedaban aun en la calle se miraron satisfechos: habían conseguido hacerse oír. Ya podían descansar para irse de tiendas.

© Jaberbock

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