Do you want to sleep with?

Intento descubrir qué hay detrás de la imagen: ¿Un juego de go roto donde las blancas se confunden con las negras? Mejor aún, la botonera de un ascensor que nos arrastra irremediablemente a nuestra mesa de trabajo. ¿Y qué se impone en primer plano, un maletín y su sombra haciéndonos olvidar sobre la mesa las preocupaciones del día a día y sus fatigas? Un maletín de mujer, indiscutiblemente, por el desvaído rosa. Entre uno y otro, un mensaje cifrado nos inquiere si hay sitio para nosotros en la cama. Buena propuesta… No habría modo de rechazarla si no fuese porque las obligaciones diarias han emborronado la visión, desdibujan el placer y nos entregan sin remedio al debo, tengo y no puedo. Tal vez la autora nos recuerda que todas esas losas deben sepultar nuestras horas de negocio, pero han de quedar aparcadas en las de ese cada vez más huérfano ocio.

(Homenaje a una obra ya desaparecida de la artista Ana Marcos)

© Jaberbock

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