El fin del mundo ya tuvo lugar

¡Busquen al camaleón, es el único que sabe adaptarse a este entorno velozmente cambiante en que se ha convertido un mundo hostil! Scopa nos arrastra como si estuviéramos atados a la cuadriga de Ben-Hur para que veamos desde esa altura, a los pies de los caballos lo que vislumbran los agredidos por el sistema.

No hay controles por mucho que la propaganda oficial los venda al público a modo de sedantes de la ansiedad post-crisis y por eso, un poco de luz es necesaria para interpretar la risa de esos cooligans que dice el autor, ocupados en entretenernos, cual bufones de la postmodernidad y que así se nos pase el efecto de los latigazos que esta ristra de malas noticias económicas nos van dejando en la piel.

No es éste un libro cómodo, tampoco la crisis lo está siendo para todos, en el que acusa al capitalismo de endogámico modelo globalizador, anclado en los números y la conceptualización del XVIII y en el que Óscar Scopa nos alerta postreramente de una categoría merecedora de un mayor abundamiento, la de los labragores, violentos usuarios del speaker’s corner mediático que diseminan la furia como personal aportación a una sociedad para la que no están dispuestos a trabajar. Un discurso único desde el que la votocracia se encarama sobre una democracia cada vez más exangüe. Manual contra el canibalismo acrítico, incluso de quienes propugnan la redistribución, vías intermedias para el totalismo de personajes como Bush el Hijo, tal y como asegura el ensayista en ese lenguaje tan bíblicamente suyo.

El fin del mundo ya tuvo lugar. Óscar Scopa. Akal. Madrid, 2012. 191 páginas.

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