La voz de la calle

P1170203Recopilación de signos y símbolos que enmudece el clamor del ruido ambiente. (Recordatorio: buscar la humanidad en el trabajo y un trabajo para cada ser humano. ¿O acaso no ven cierta humanización mimética en las formas de esa maquinaria que nos imita, queriendo hacernos más fácil la pelea de la labor? Hemos olvidado a las personas en pro de la estadística, desplazando a las personas de lo que las hace más ellas, desvinculándolas de su creación. En nuestra locura creemos que esa máquina se seca un sudor invisible, porque muchas veces fuimos nosotros los que ejecutamos tareas sin descanso, repeticiones sin fin de un trabajo poco definido, mal reconocido y tan desagradecido que terminó por deshacerse de nosotros, las manos que le daban vida. Ambientes tóxicos en los que las piezas del mecanismo se agarrotan, pues nadie recuerda ya cuál era su utilidad y piensa que ha llegado el momento del recambio. Pero empiezan a ser demasiadas las piezas que descansan en cajas a medio abrir, sin sentido, embaladas quizá para ser enviadas a otro destino donde puedan realizar otra tarea. Una ficción que nos cuentan para aliviar la angustia de vernos entre cuatro cartones, junto a otras piezas, igual de despreciados que otros a los que despreciamos  e igual de depreciados en ese almacen de chamarilero que es ya el mercado de trabajo.

Anuncios