Mar de pirañas

pirañas Un género en busca de un público: Entrevista con Fernando Valls

El microrrelato es una bocanada de palabras, un chute de concisión que deja sin aire al lector, un nuevo género en el que críticos como Fernando Valls se adentran provistos de machete para desbrozar el ingenio momentáneo de la narración breve, pero firmemente apuntalada. Una moda que había que exponer en la lonja para que el lector se decida a sumergirse en un “Mar de pirañas”.

Estas pirañas del volumen salen bastante bien paradas, porque son todos microrrelatos muy redondos. No sé si tienes la misma sensación o eres más crítico con el resultado…

Bueno, los he elegido yo, así que se supone que he elegido textos que a mí me convencían, no tendría sentido recoger textos que uno pensara que no tienen interés. He intentado de todas maneras incluir a los autores que me parecen imprescindibles, pero además mostrar otros autores distintos que quizá están empezando y no tienen una obra tan redonda, pero que da una idea más completa de lo que es el panorama del microrrelato, puesto que es un género joven y nuevo, creo que había que ser más generoso. Si la antología hubiera sido de poesía española o de cuento como la que ya hice, titulada “Siglo XXI”, que fue más canónica, en el sentido de que hay una selección más estricta, porque el género está más asentado. Creo que ser muy riguroso con un género que está empezando no sé si tendría mucho sentido.

Habrá quien eche de menos un poco más de academicismo, pero detrás de esta antología hay un deseo de mostrar ese amplio espectro…

Claro, he apostado por los autores más jóvenes en este caso, nacidos a partir de 1960, pero se podría hacer otra antología con autores más consagrados. He apostado estrictamente por los nuevos nombres como digo en el subtítulo y hay un panorama bastante amplio de gente, algunos que no tienen algún libro publicado, pero todos tienes calidad, por lo menos mi intención ha sido ésa.

¿Cuáles serían esos imprescindibles que no podían faltar?

Hay autores que tienen una trayectoria. En el prólogo explico que hay varios tipos de autores en la antología, por ejemplo, una cosa que es insólita y que quizá puede llamar la atención del lector es que hay autores que no cultivan el género habitualmente, sino que tienen alguna pieza que a mí me parece que tiene interés, aunque no son escritores estrictamente de microrrelato, porque no lo han cultivado con continuidad, por ejemplo, Almudena Grandes, Eloy Tizón y así podríamos seguir con más nombres y después hay otros que sí se han dedicado bastante al género. Hipólito Navarro yo creo que tiene una trayectoria importante en el género y lo ha cultivado desde siempre y ha dado piezas excelentes; Ángel Olgoso sería otro autor que también ha demostrado tener una producción importante en el género; Pedro Ugarte, también tiene un libro que ha reeditado en varias ocasiones; Manuel Moyano…, pero después nos encontramos con Eloy Tizón que su único microrrelato es éste que yo pongo aquí, no ha escrito otro que yo sepa, pero que me parece que tiene tanto interés que merecía la pena incluirlo.

Eduardo Berti, que ha publicado bastantes, Juan Gracia Armendáriz son nombres imprescindibles, Andrés Neuman, por poner otro más joven, Rubén Abella y otros en cambio, están empezando y a mí me parece que son interesantes, pero no sabemos si van a dar a largo plazo una obra de entidad en el género del microrrelato. Muchos de ellos son también novelistas, poetas o han cultivado otro género.

¿El microrrelato es un género de iniciación como el sexo o hay autores que van a perdurar?

Soy crítico literario, pero no soy el mago Merlín. No lo sé, habrá gente que sí, pero eso pasa con la poesía, pasa con la novela y pasa con el cuento. Hay gente que empieza en un género y después continua en él, otros que dejan de cultivarlo porque se dan cuenta de que no tienen mucho que decir. Ya veremos… Aquí hay autores que llevan ya muchos años haciéndolo, a pesar de que son jóvenes o relativamente jóvenes y otros que a lo mejor no lo van a hacer nunca más. Eso lo dirá el futuro; es imposible que yo diga nada.

Dependerá de lo placentera que sea la experiencia…

Yo creo que los géneros son formatos en cierta manera y hoy aparecen muy mezclados, muy híbridos y entonces, uno quiere contar una historia y piensa cuál es el formato más adecuado y una de esas posibilidades es el microrrelato. Lo interesante es que hace diez años o quince un escritor se ponía a componer una obra y no contaba con el microrrelato y yo creo que ahora es un horizonte de expectativas muy interesante. Es un horizonte más. Eso para mí es de las cosas más importantes de la aparición del microrrelato. Hoy hay gente que empieza a escribir microrrelatos, porque piensa que se acerca más a su cualidad como escritor y eso es la novedad. Hace diez, quince años no existía, porque no sabíamos lo que era el microrrelato; había esa connotación breve, pero no teníamos conciencia de un territorio distinto.

¿Y esa novedad es la que se lo puede llevar por delante, por un cierto desgaste, una vez que el público se canse de la concisión como género?

Bueno, la poesía también es concisa y no parece que el público se haya cansado de ella. El aforismo también es conciso y la fábula y hay otros muchos géneros. La brevedad lo que es, es un peligro, porque al hacerlo tan fácilmente, componer un texto brevísimo es muy fácil, pero ¿eso es un microrrelato? No, eso es otra cosa. Ése es el problema, lo demás no me parece que sea un problema, porque tenemos otras experiencias con otros géneros que son igual de breves y ahí sigue la poesía, por ejemplo, dando poetas estupendos y otros horrorosos. Me imagino que el futuro del microrrelato será también ése: habrá gente que lo haga muy bien y gente que lo haga muy mal. Insisto en que su mayor enemigo es la facilidad, la brevedad, porque en realidad un texto breve cuesta muy poco, pero un microrrelato es otra cosa.

En el prólogo rechazas la tendencia a vincularlo con la lectura rápida y dices que requiere un lector más pausado, más reflexivo…

Eso es evidente, si es del bueno y es complejo necesitas una relectura y quizá varias y ésa es la prueba de fuego del microrrelato. Si tú el microrrelato lo lees y ves claramente lo que es, normalmente no está bien armado, porque esconde mucho más que muestra como el cuento, pero en el microrrelato eso se da con especial radicalidad. La elipsis funciona de una manera aún más radical que en el cuento y por tanto yo creo que esconder mucho y mostrar un poco es complicado y por eso hacer un buen microrrelato es tan difícil como hacer un buen poema o un buen cuento.

¿Monterroso sería el padre de este recién nacido?

En absoluto, no, no, por Dios. Monterroso es un autor que empieza a escribir microrrelatos cuando ya hay muchos antes, es un escritor más y “El dinosaurio” no creo que fuera un texto que apreciara especialmente y yo francamente tampoco. En el mismo México donde vivió Monterroso había un escritor antes que él también muy importante y que apenas nadie ha leído que es Juan José Arreola, en “Confabulario” que quizá en la historia del microrrelato es más importante que Monterroso. Sí que es cierto que éste esta fascinación por lo brevísimo en España proviene de él, pero Juan Ramón Jiménez quizá sea uno de los primeros autores de textos brevísimos que él no llamaba microrrelatos, pero que hoy leemos como tal. Quizá para mí el primer gran escritor del género es él.

¿La presencia del morbo o la perversión puede tener raíces en Buzzati o Villiers d’Isle d’Adams?

Textos narrativos breves se han escrito en todas las literaturas y uno especialmente memorable es el caso de Kafka, por ejemplo, o de Bertold Brecht, “Las historias de almanaque” que son muchas de ellas microrrelatos. Lo que yo creo que es importante en América y en Europa es que hemos tenido como ninguna otra lengua hasta donde yo sé una tradición que empieza en el Modernismo y que llega hasta nuestros días. En cambio, en la cultura alemana –y eso lo sé bien, porque vivo la mitad del año en Berlín y hemos tenido encuentros con autores alemanes de microrrelatos- no hay esa continuidad. Lo que sí hay son grandes escritores en el viejo imperio austrohúngaro. No hay esa conciencia de que el microrrelato es ése género independiente ni de las posibilidades que tiene. Los narradores actuales alemanes que algunos escriben textos narrativos breves no tienen esa sensación de tener una tradición y un respaldo detrás como hay en la cultura en castellano, en México o Argentina, Colombia, Brasil… Es un género que se ha desarrollado fundamentalmente en español, aunque no únicamente en él, cuidado. Hay un gran escritor italiano, más o menos reciente, Manganelli, con “Centuria” que es espléndido, hay un autor húngaro o austríaco, Polgar, no recuerdo bien que ha traducido en España Acantilado, aunque hace ya seis o siete décadas. ¿Örkeny?, también es muy interesante, pero son piezas sueltas. A veces se nos venden –como está de moda el género- como microrrelatos textos de autores franceses como Félix Fénéon que también es interesante, pero creo que no son microrrelatos, son otra cosa. Son textos breves, pero no son narrativos, tienen otra dimensión.

Y ese simbolismo y gusto por lo irreal puede llevar a Bécquer. ¿De dónde viene esa afición a generar cierta tensión dramática, es inherente al microrrelato o no forma parte fundamental de él?

Yo creo que el género como el cuento y la novela se mueven en estéticas distintas, el realismo, lo fantástico, lo grotesco, el expresionismo… No creo que sea una característica exclusiva del microrrelato, ni una condición, porque también los hay realistas, pero puede tener un componente fantástico y no es infrecuente. Hay escritores morbosos como Ángel Olgoso que es uno de los actuales que me gustan más y prácticamente todos sus microrrelatos y cuentos son fantásticos, porque es su tradición. No creo que tenga que ver mucho con Bécquer esto del microrrelato.

¿Cuántas oportunidades le das a un microrrelato antes de descartarlo? ¿Tiene que entrar en un primer impacto al lector o alguna segunda lectura de alguno descartado te ha sorprendido?

Los que son buenos siempre necesitan varias lecturas, porque tienen una profundidad que lo exige para captar lo que realmente dicen. El microrrelato merece la misma atención que merece un poema o esos otros géneros breves. Tiene una intensidad y capacidad de condensación que a veces se te escapan. Todos los grandes géneros, sean de la dimensión que sean hay que releerlos y el microrrelato yo creo que también.

¿Qué diferencia apuntas entre los microrrelatos y las microficciones?

Las microficciones no son nada, porque si fueran algo la poesía sería microficción. Es un invento que no lleva a ningún sitio y es un término que usa la mayoría sin saber muy bien qué es. Es un término inoperante que lo único que genera es confusión y desde luego no es sinónimo de microrrelato. Las microficciones sería un territorio más amplio que incluiría el microrrelato, la micropelícula, los cómics muy breves, el microteatro…, mil cosas breves, pero después si pensamos en que en cada uno no aceptan tal relación, estamos perdiendo el tiempo. Nunca verán que en ninguno de mis trabajos use esta palabra. En cambio, el microrrelato sí que me interesa, porque yo creo que tiene una historia propia y distinta que no tiene que ver con la microficción y es uno de los géneros narrativos. En vez de tener tres géneros como teníamos antes, el cuento, la novela corta y la novela, ahora tenemos cuatro y ése es el terreno en que yo me muevo. Hay otra gente que trabaja en lo que yo llamo microficción y a veces hay cosas muy interesantes y que me merecen mucho respeto, pero no creo en esa categoría superior que engloba a todo lo mínimo o micro, porque es inoperante.

Público debe tener, porque se ha demostrado que la interacción con los lectores en su blog funciona…

Yo creo que es un género en busca de un público. Estamos ante la primera generación de escritores que escriben, pero no leen, lo que es muy problemático y muy grave. El microrrelato es una cosa muy joven, muy nueva, tiene algo de moda y eso tiene un aspecto negativo y otro positivo. Hay mucha gente que parece que escriben microrrelatos, pero hay pocos escritores de verdad que escriban micorrelatos. Yo lo que recomiendo siempre es que lea a los grandes escritores de microrrelatos, que lea a Juan Ramón Jiménez, a Arreola, a Monterroso, a Borges, a Cortázar, a Ramón Gómez de la Serna… Es un público que se está gestando, pero yo creo que todavía es minoritario, es demasiado pequeño todavía. Espero que crezca con el futuro, porque si no lo hace será muy difícil publicar libros, porque los libros tienen que tener una vida, tienen que comprarse y tienen que leerse. Con la red no es suficiente; en la red se dan piezas sueltas, se leen con gusto, la gente las comenta y a veces muy inteligentemente, pero ahora mismo todos los escritores que conozco en las dos orillas quieren tener libros y esa articulación en una unidad superior que es el libro me parece que es imprescindible.

¿Puede suceder que esos autores que no leen perezcan víctimas de esos 140 caracteres?

Cuidado, hay autores que leen mucho, porque el autor que no lee no es autor en realidad, son gente que escribe por gusto, que cree que es una cosa fácil y que piensan que pueden escribir algo de interés sin leer. Yo no creo en eso, pues para escribir bien para ser escritor de microrrelatos en serio, uno tiene que conocer la tradición literaria, porque si no está descubriendo la sopa de ajo. El microrrelato ahora tiene una tradición que creo que es importante y hay muchas lecturas por hacer.

¿Ahora que hay tantos congresos del género no es chocante siendo un género que se mueve por la red?

Tampoco creo que haya tantos congresos académicos. Yo creo que voy a uno a Berlín que organizo, pero hace dos o tres años que no voy a uno. El internacional es cada dos años, se hace uno en América y otro en Europa. Hay mucho trabajo por hacer. Este verano se han leído en España tres tesis doctorales sobre él, una realmente buena de la Universidad de La Laguna y yo creo que es fundamental que se hagan estudios académicos serios, rigurosos, para entender mejor los textos.

¿A la hora de entender el género los expertos bucean en la red para buscar materiales o se ciñen a lo publicado?

Si trabajas el microrrelato actual una antología como “Mar de pirañas” no se podría haber hecho sin entrar en la red, pues gran parte del material proviene de la red o estuvo primero en la red antes de llegar a los libros. Si no hubiera estado en la red o hubiera tenido mi propio blog, pues un número significativo de los relatos de la antología se publicó en él o en otros. Si uno quiere trabajar a Juan Ramón Jiménez o a Julio Torres no es necesario, porque hay libros donde sus textos están bien estudiados y bien anotados, incluso, pero para los autores nuevos es imprescindible, no sólo por los textos, sino también porque hay entrevistas, algunas críticas y también para el cuento. No sé la poesía, pero el cuento actual si quieres entenderlo tienes que entrar en la red.

¿Cómo debe ser una buena antología?

Tienen que estar hechas desde el conocimiento, que no siempre lo están, y con criterio y buen gusto, la capacidad de discernir lo que es complejo de lo que es superficial y anodino, mediante un criterio y un juicio y yo lo que creo tienen que tener un trabajo de investigación y lectura de los textos. Ahora se acaba de publicar una antología en Cátedra que es histórica y empieza en Juan Ramón Jiménez y acaba en nuestros días. La persona que lo ha hecho lleva muchos años trabajando en el género y que lo conoce bien. En cambio, hay otras que circulan por ahí que son francamente malas y están hechas a la pata la llana, por decirlo de una manera benévola.

¿Hay algún microrrelato que recuerde tan breve como el de “El dinosaurio”?

Eso de que es el más breve no es cierto hace ya muchos años, los hay infinitamente más breves. Por ejemplo, hay uno de Juan Pedro Aparicio que dice el título “Luis XIV” y sigue el texto “Yo”. Ése quizá sea el más breve que yo conozca, pero más que un microrrelato es una gracia, no sé si lo es exactamente. Si juegas a hacer lo más breve… Lo malo de ese empeño es que es un chiste que sólo puedes hacer una vez en la vida. Hay otro de Pedro Ugarte cuyo título es más largo que el texto y hay uno que me gusta mucho de la escritora argentina Luisa Valenzuela que no está en la antología, porque son sólo autores españoles que también es así. Son juegos con el lenguaje que sólo se pueden hacer una vez. Hay un libro de Luciano G. Egido, “Cuentos del lejano Oeste” que me gusta mucho y empieza por un texto que tiene dos palabras, otro que tiene cuatro, otro que tiene dos líneas y así hasta uno que tiene 30 páginas. Es un libro muy interesante, porque recorre todas las dimensiones de lo narrativo del microrrelato al cuento y está realmente bien.

En el prólogo habla de cuentos crecientes y decrecientes…

Sí, pero insisto en que es un chiste que ya está hecho. Lo ha hecho Egido e Hipólito Navarro de manera decreciente, creo recordar. El que lo repita estará haciendo algo que sabemos y no tiene mucho sentido volver a ese chiste.

Los textos más breves son para mí los más difíciles, porque un microrrelato tiene que contar una historia, es una de sus características y entonces podríamos discutir si se puede contar una historia en una línea, habría que ver los textos y ver si no son meras frases graciosas, alardes. Un microrrelato no es una frase ingeniosa.

No es una ocurrencia…

Exacto, porque si lo es es un cohete que tiras y desaparece y un microrrelato tiene que tener más duración por decirlo así.

Olgoso habla de que prospere el aire fresco y no entierre al lector…

No es necesario que tenga chispa, es un mecanismo, pero no el único. Por fortuna hay más posibilidades, ahora ésa puede ser una.

¿Es sencillo aprender la técnica?

Ya hay cursos de microrrelatos en las Escuelas de Escritura hace mucho tiempo y talleres y en la Universidad los hay de historia del microrrelato. Hace más de quince años que los imparto. Eso te convierte en escritor de microrrelato, yo creo que no, pero te ayuda a conocer mejor el género, su funcionamiento, sus peculiaridades, desde luego que sí, a empezar a escribir. Después depende de si tienes ambición y de otras cosas que ya no tienen que ver con el taller.

He pretendido mostrar desde el conocimiento, porque me ha costado tres años hacerla, porque hay mucho trabajo de selección de textos para mostrar al lector que no conozca

el género el microrrelato de autor joven, porque me da mucha rabia que se desprecie. Es una antología que intenta mostrar que hay autores y piezas excelentes y otras que apuntan y pueden dar mucho fruto. Y a veces, aunque los textos estén en la red no es tan fácil dar con ellos, es una manera de agruparlos y de dar un contexto al lector. Está hecha para los lectores, ni para los críticos, ni para los profesores, sino para que se disfrute leyendo.

Uno de los personajes va descartando vidas como usted eliminando las burbujas fallidas…

Con la dificultad de que el que trabaja en el cuento o en la poesía tiene un trabajo crítico de mucha gente y aquí hay muy poca cosa, es un territorio virgen. Es más fácil hacer una antología de cuentos como la que hice, porque había más trabajo crítico-histórico y aquí hay que bucear en aguas más profundas. Muy pocas veces le he tenido que decir a la gente que no en el blog, porque ya saben que si no tienen un cierto nivel no los mandan. Al principio empecé pidiendo, pero después la gente se ha ido animando y casi siempre tienen interés, cosas muy malas no me llegan.

Alicia González

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