Reflexiones de tan sólo un metro de altura

Michalis Manousakis comparte su historia minúscula en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Atenas (EMST)

¿Qué destapamos cuando abrimos el cajón de los juguetes? ¿Perviven los recuerdos intactos o se empolvan con lecturas nuevas a la luz de nuestras circunstancias actuales? ¿Por qué aquel muñeco que nos hacía sonreír ahora sólo nos provoca una amarga nostalgia?

En tiempos de acumulación y carestía Michalis Manousakis nos propone una excursión a nuestra infancia con la que componer el paisaje de una historia sepultada por la edad. Han dicho que el artista griego construye en la muestra una suerte de Arca de Noé que navega por la dictadura de Metaxas, la ocupación alemana o las guerras balcánicas a través de los ojos de ese niño que también fue. Desde esa mirada comparte la experiencia familiar con el espectador, recolocándolo en distintos roles, justo a un metro de altura, a la que llegamos cuando vestimos pantalón corto. Puede considerarse a Manousakis un acumulador, un coleccionista de juguetes que ha incorporado a su obra artística y que ahora presenta en su desorbitada cifra -hasta 400 objetos para el juego infantil-, acompañados de otros enseres, fotografías, material de archivo y textos que alumbran la contemporaneidad griega, más concretamente entre 1897 y 1965.

Frente a ese escaparate de momentos intensos de la niñez el visitante no tiene apenas espacio para respirar: son todos esos instantes que desdeñamos habitualmente para seguir acarreando la vida y que en apretado conjunto nos muestran cómo los adultos constreñimos desde el inicio la percepción de los más pequeños, reproduciendo en sus juegos las situaciones de la vida adulta, haciéndoles espectadores pasivos de esos muñecos de chapa y cuerda, soñadores de caballos de cartón que nunca tendrán al alcance de sus bolsillos en el futuro. La tierra de las posibilidades, la de la inocencia se enfrenta ante esta vitrina a la brillantez de un mundo inexistente, el de los automatismos que nos tranquilizaban antes de dormir y a la dualidad de buenos y malos que buscamos sin descanso aunque cumplamos años, porque su tranquilizadora ficción nos libraría de entender esa realidad que, como en el caso griego, puede ser al fin y al cabo y macabro juego de mayores.

Para que vean que las diferencias no son tantas, vaya de muestra un catálogo visual de los juguetes que quizá atesore Manousakis en su exhibición

Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Atenas (EMST). Curadora: Kleanthi-Christina Valkana. Hasta el 24 de febrero de 2013

Alicia González

Ficha técnica

Ciudad de origen: Chania (Creta, Grecia).
Año de nacimiento: 1953.
Estudios: Escuela de Atenas de Bellas Artes (1984).
Enlaces de interés: Artadoo