“Alma Venus”: o la belleza del trazo en la palabra eficaz de Pere Gimferrer

GIMFERRER Conmoción provocada por sonidos, referencias, imágenes de una emoción detenida como la vivamente sentida en el camposanto de Pisa y meditada, ante una actualidad que se impone a la poesía.

Éste es un poemario muy poco poético, pues está muy pegado a la realidad y muy poco otoñal, pese a su edad….

No sé qué tiene que ver la edad en eso y lo de la realidad, el poema tiene su propia realidad ante la realidad que lo circunda.

Menciona que nuestro Islam tiene el nombre de Karl Marx…

Nombres menciono muchos…

Es un poemario repleto de alusiones y difícil por la cantidad de referencias…

Esa mención se refiere a alguien muy concreto muerto hace años, Nasser, que intentó la unificación del mundo árabe, pero no bajo el signo religioso, aunque tampoco es que fuera un antireligioso beligerante y que murió prematuramente y esta utopía que tenía él y que no se ha realizado –la nación árabe no está constituida como tal, está dividida en estados que unos son islámicos y otros no, o unos más que otros-, pero de modo parecido en el mundo occidental durante mucho tiempo había la idea de llevar a cabo, al menos parte de las premisas de Marx. El diagnóstico en muchos casos sigue siendo certero, la tentativa de llevarlo a la práctica casi siempre ha fracasado. Eso es en el libro lo que quiero decir y espero que se entienda, por lo menos en alguna medida.

También lo interpretaba en el sentido de esa solidaridad comunitaria que hemos perdido en Europa…

Sin saber quién es Nasser no se entiende mucho de lo que ha ocurrido en el mundo árabe después, porque era un líder laico de origen militar que quería la unificación de la nación árabe no forzosamente de signo religioso. Esto fracasó en gran parte por su muerte prematura. Yo ya cuento con que no todo lector sabe quién es Nasser, salvo que cuente con algún lugar donde consultarlo, pero el paralelismo era éste en este caso particular, (…) pero tampoco se puede poner todo en un verso, hay que sintetizarlo.

Esa línea de continuidad de la política está presente en todo el libro como cuando habla de la malévola atracción de la violencia fascista en Siena, con un cierto aire a la Aurora Dorada ahora mismo en Grecia

Empiezo hablando de fascismo y continúo hablando poco a poco de cosas más recientes. La palabra malévola, por cierto, no la empleo, no es que la rechace, pero no la empleo. Si se refiere al capítulo que empieza con la frase de Dimitrov sobre el capital financiero y la dictadura terrorista y todo esto lo inicio con una evocación que parece ser histórica en un mundo fascista, de los años 30 y 40 donde si se fija evito la palabra Mussolini, no lo nombro en ningún momento, como tampoco nombro nunca a Hitler. En general, si puedo, evito nombrar directamente los personajes históricos, a veces no lo consigo. Pero esta evocación del mundo fascista que se basa en parte en algunas cosas leídas u ocurridas realmente poco a poco van derivando en la segunda mitad hacia algo que claramente es otra cosa, los indignados y la represión actual respecto a ellos. Esto lo he evadido directamente y hago una ambigüedad voluntaria con aquella alegoría de la verbena donde el tiro al blanco de la pelota de goma se puede entender de varias maneras, la verbena o una cosa de otro tipo. Procuro que sea un poco ambiguo alusivo y que el lector lo pueda entender sin que se convierta en poesía directamente sólo militante, porque no es éste el caso; ya se ha hecho y yo he hecho alguna bastante bien en otra época.

¿Por qué no emplea nombres reales?

Los muertos generalmente casi siempre los nombro, los que están vivos, aunque hay algún muerto que no nombro, por ejemplo, Mussolini. Ni nombro de forma directa a Franco o a Hitler, que yo recuerde. Pero muchos muertos los nombro, en los vivos si puedo no los nombro directamente, los doy a entender, hay algún caso en que es imposible no dar el nombre, porque, por ejemplo, Paesa sólo puede llamarse Paesa, no le puedo encontrar una equivalencia y la anécdota que cuento sobre Paesa se refiere a un hecho real que ocurrió cuando fingieron su muerte se dijeron unas misas gregorianas por su presunta alma en el monasterio de San Pedro de Cardeña que es el lugar donde está enterrado el Cid Campeador. Esto no hay tantas maneras de decirlo, sólo hay un Rodrigo Ruy Díaz, y un Paesa. Pero personajes vivos si puedo no los nombro directamente y a alguno muerto tampoco como es el caso de Mussolini, por una razón, la poesía en el mundo actual a diferencia de lo que ocurría hace algunas décadas no puede competir en su propio terreno con los titulares de los telediarios ni de la información, siempre saldrá perdiendo, porque siempre irá por delante un titular, da igual prensa escrita, prensa digital, televisión, sobre todo 24 horas o radio. Esto en la época en la que se escribía poesía político-social reivindicativa de los años 30 y los 50 del siglo XX no existía esta situación de tanta difusión de información que, si aspiras a competir con ella el poeta siempre saldrá perdedor porque no puedes ir por delante de la actualidad que te puede dar un titular de un telediario. Por eso evito si puedo nombrar directamente los personajes. No siempre lo consigo y en cambio no me importa citar a los muertos que ya son de otra época y en algún caso a algún muerto voluntariamente no lo cito, pero cito su entorno.

Incluso hay algún muerto muy vivo como en ese juego de palabras con Urganda no desconocida, sino silenciada por la justicia…

Aquí hay una cosa muy curiosa que creo usted ha notado, porque no coincide exactamente la distribución de sílabas ya que en un caso es Urganda y en el otro Urdanga… y todavía existiría la opción del país Uganda, pero hay una similitud fonética evidente sobre un personaje no muy conocido, pero mucho más importante del Amadís de Gaula al que se menciona en el Quijote que me permite no hablar de eso, sino de esta otra cosa que ya no la nombro con nombro propio, porque la coincidencia fonética, la paranomasia si añado Palma Arena ya basta y me evito competir con el periódico de hoy, donde puede salir el nombre completo. Lo hago en muchas más ocasiones, por ejemplo, yo sé perfectamente qué político decía “Uropa” en vez de Europa, pero no le quiero nombrar, porque en ese caso competiría con noticias de la época de la adhesión a la UE, pero si puedo no nombro directamente, aunque alguna vez no puedo dejar de hacerlo.

La asociación con algunas figuras públicas queda clara al hablar de la afición de merodear la luz del escándalo…

Son una serie de toques, pero yo los sugiero por afinidad fonética, porque no hay una rigurosa identidad. Yo comprobé una cosa: en una primer versión del libro no aparecía la alusión a Palma Arena y sin ello había lectores que no captaban nada y este fragmento tan extenso situado en Mallorca no se entiende si no sabes de qué está hablando, aunque aparece también por ahí Joan Miró que también vivía allí. Pese a ser un personaje literario de novela caballeresca, Urganda no se captaba e inversamente en otro pasaje muy distinto yo iba a nombrar Bankia, pero me di cuenta de que había que quitarlo, porque es algo demasiado presente en los informativos como para competir con ello y no era indispensable en este caso.

En otro pasaje habla del cormorán agonizante, no sé si el del Golfo o el del chapapote…

Acabo un verso con trazo de cormorán. El chapapote es una ambigüedad voluntaria que puede ser el que la gente asocia al Prestige o visto como metáfora…

Ese gabinete de un país de agua ¿es el nuestro?

Me temo que en este caso no estamos hablando de ningún gobierno español, es una imagen de otro tipo y está en otra zona del libro. La parte política será un 20%, el resto no lo es.

Habla de imágenes poéticas y luminosas…

Llama la atención la parte política, pero no es la que domina, aunque llama mucho la atención por su efecto de contraste, pero no es numéricamente la que ocupa más espacio. Cualquier lector puede captar o no cualquier alusión que hago, da igual y puede interpretar como quiera cualquier cosa que yo escriba y cualquier escriba. En poesía creo que hay que ponerse en esta actitud.

Tiene muchos niveles de interpretación…

Sí, pero todos son legítimos. El que digo yo es el mío propio, pero no se trata de que el lector tenga que compartirlo, para eso debería hacer algo que yo evito y es dar una serie de pistas que no quiero dar. En todo el libro no hay ni una sola nota que acabe nada a diferencia de lo que hacen otros poetas a veces.

Hay versos absolutamente poéticos

…Y que hablan de la propia poesía además…

Imágenes como “explotan espátulas azules” son deslumbramientos felices…

El problema es que yo casi siempre, voluntariamente tiendo a hacer en esta última etapa de mi escritura versos que sí puede ser que funcionen por separado el uno del otro y que construyan imágenes que por sonoridad y por gestión, no por su sentido lógico inmediato, sino por la atmósfera le digan algo al lector aunque no conozca el origen de estas imágenes. No hace falta ni mucho menos que lo conozca, puede conocerlo, pero si el poema me ha salido eficaz funcionará tanto si conocen como si no la filiación.

Une las sábanas tendidas de Moguer y de Ostia…

Si aquí aludo a algo que el lector no tiene por qué conocer; Passolini era, eso espero que se desprenda del texto, un gran lector de Juan Ramón Jiménez. Esto la gente no suele saberlo, al menos no en España y cita a modo póstumo un poema muy conocido de Juan Ramón, “Calle de los marineros”, un poema de ambiente de la virgen del Carmen en el que te imaginas perfectamente sábanas tendidas. Esto lo escribe un Juan Ramón que luego acaba exiliado en Florida y en Puerto Rico tiene una extraña simetría con el ambiente marítimo, tenebroso en este caso que rodea la muerte de Passolini. Lo que pasa es que casi ningún español conoce la profunda vinculación de Passolini con  Juan Ramón y en particular con ese poema. Esto no lo puedo explicar yo, tengo que darlo a entender mediante otro procedimiento.

En esa imagen de la luz mediterránea nos conduce a otros poemas con mucho cine, Dreyer, Mabuse….

Passolini mucho antes que director de cine fue poeta, empezó como poeta.

Nos lleva a ese mundo de sombras…

A mi juicio lo más valioso de toda la obra de Passolini son quizá los poemas que escribió en su primera juventud en dialecto friulano, luego tiene poemas en prosa y películas buenas, pero la obra poética juvenil que no está en italiano, sino en dialecto friulano es muy buena y no carece de semejanzas con la obra de Juan Ramón.

También encontramos una Italia como el pasillo de su casa…

La conozco muy bien, aunque sin embargo, curiosamente el libro acaba con cuatro páginas escritas sobre París. Italia la conozco muy bien y en cierto modo es un país muy mío, pero el final del libro es curiosamente París.

Es Italia a través del colorido en un breviario para recorrer su arte…

Muchas veces no sitúo lo que estoy nombrando, son referencias cruzadas que van creando o intentan crear, no sé si lo consiguen un tejido de imágenes, cosas sin decirlas de modo directo, sino por asociación y por sugerencia y por sonido. Evito el catálogo turístico, casi nunca digo el lugar del que estoy hablando más que lo indispensable.

En lugar de llevar al lector de la mano nos aporta la emoción para indagar a posteriori…

Son muchas imágenes relacionadas unas con otras, enlazadas, pero salvo unos pocos casos nunca digo la ciudad o la parte de Italia donde se encuentra. El lector puede saberlo o no, da igual, porque son metáforas a través del arte o de la poesía, de la vida entera.

Hay un cierto desencanto cuando habla de las pedregadas de palabras que nos lapidan…

Esto se refiere a la voluntad que tenía la poesía a partir de Mallarmé y Rimbaud de llegar a un absoluto verbal donde ha habido casi una “autoinmolación del poeta” a favor del poema entendido como un absoluto, algo que también ha ocurrido un poco en las artes plásticas. Y yo trato de resumirlo, aunque es imposible decirlo todo. Más o menos se refiere a la voluntad de conseguir un absoluto autosuficiente que tuvo el arte después del romanticismo y que ha continuado así durante mucho tiempo en el Simbolismo…, una poesía que llegara al absoluto en las palabras.

¿Por eso habla del poeta como encalador de pigmentos muertos?

Se refiere al momento en que está alguien, no sabemos quién restaurando unos muros en el camposanto que existe en la realidad, aunque no lo digo y está en Pisa y fue destruido en gran parte por bombardeos de la segunda guerra mundial, luego fue restaurado con gran dificultad, porque sólo quedaban los trazos mayores. La pintura como tal en parte había saltado y sobre el trazo que dejó el maestro y completaron sus discípulos se restituyeron los murales perdidos. Hay una entrevista muy hermosa de Roberto Rosellini hecha por Eric Rommer en la que aquel dice que paseando por el camposanto vechio de Pisa que aún no estaba restaurado yo tenía bastante para conocer qué había hecho el maestro y que un solo trazo puro bastaba para entender al hombre que había pintado aquello aunque no quedara más que aquel trazo. Y esto se parece un poco al absoluto de la palabra aunque de manera diferente. Ahora mismo el camposanto de Pisa esta restaurado.

Entonces no es un ataque encubierto a los malos poetas…

No, no era mi intención y prefiero no ocuparme de ellos, quizá digo algo del pasado en algún momento, pero será muy poco. De los buenos sí que hablo.

Habla de un pasado de epopeya y de un presente de botiquín, herido…

Aquí hay un juego, donde aludo sin decirlo al Guernica. Existe una tesis que yo ni comparto ni dejo de compartir que afirma que el Guernica es una reelaboración de un cuadro iniciado por Picasso que era el botiquín donde murió no sé si era Joselito o Ignacio Sánchez Mejías, debido a la presencia de toros, caballos y de un botiquín, porque el cuadro que tenía iniciado lo fue derivando hacia el asunto de la guerra que es mucho más amplio que el botiquín de la plaza de toros. No lo digo directamente, porque esta tesis aunque la he leído varias veces no es seguro que sea exacta, porque existen alusiones que pueden hacer pensar en un cuadro sobre la muerte de un torero en la enfermería luego ampliado hasta la destrucción de Guernica, porque cuando estaba trabajando en el cuadro vino lo de Guernica el encargo de hacerlo y entonces lo que hizo fue ampliar el horizonte.

Este poemario nos conduce a la salvación por la belleza…

Ojalá, esto lo dice usted, no yo. Ojalá fuera así. Hay muchísimas cosas, pero no hace falta que el lector todo esto lo entienda. Aquí hay un punto decisivo, si al lector todo eso, aunque no conozca muchas veces la fuente le dice algo es que el verso funciona y que cumple su función, sino yo me he equivocado, no lo he hecho bien. Éste es el toque. Yo no aspiro a que el lector sepa de dónde viene cada cosa ni tiene esto una importancia muy grande, pero si todo esto no produce la belleza eficaz, el poema ha fracasado.

Porque intenta provocar la conmoción, generar nuestra propia Venus como Negri

Hay una serie de asociaciones, de sonidos, de imágenes, de referencias que el lector no tiene por qué conocer, ahora bien, si el resultado no le llega el poema no ha funcionado. Pasando por la imposibilidad de que todo lo que digo el lector lo conozca, lo importante es que le llegue de la forma que sea por la eficacia de las palabras del verso.

Cuando habla del deseo como página embotado o de plata se refiere también al del poeta como artesano

Ambas cosas van muy unidas.

Aunque cierra con esa túnica ponzoñosa de Deyanira cerrando el verso…

Yo no sé cuanta gente hoy sabe quién era Deyanira ni qué era la túnica ni todo eso (se ríe) de que Hércules murió en la túnica en llamas que le dio en la historia mitológica, pero también puede no saber y no ocurre nada en mi opinión. Hay cosas que a uno le llegan aunque no sepa exactamente el origen.

Aunque en algún momento habla de mirar con ojo temeroso el final es un toque de rebato a la vida…

Es el final de una parte que se refiere a la belleza, el amor, el sueño, el ideal rebelde y el mundo circundante. Hay una broma entre cíclope, ciclamen, ciclón y está Góngora por la alusión a Polifemo y Galatea y ciclán que es una palabra muy poco usada para el que le falta testículo. No hace falta que el lector que por ahí hay un verso de Góngora insertado, ni el espumoso mar siciliano que es el comienzo de la parte de acción de Polifemo.

La alusión testicular no es a Franco entonces…

Franco precisamente aquí no aparece mucho. Aparece indirectamente, pero no es un tema que se toque muy de frente, en todo caso de modo implícito en el capítulo del fascismo.

Al inicio cuando habla de ese cielo de luz decapitada es una referencia a los movimientos sociales, huérfanos de no haber vivido la guerra.

Quien dice eso de “no tuvo la experiencia de una guerra esta generación de miriñaques” puede que no sea yo, porque hay voces que no son la mía, por ejemplo, pongo una frase entre comillas del Che Guevara en un texto importante que dice “podemos morir –y de hecho murió el año siguiente- pero poco importa si nuestra muerte sobrevive el tableteo de nuestra ametralladora. No siempre el que habla soy yo en primera persona.

Este poemario es un mundo casi pop donde hay de todo…

Sí, hay de todo, por eso es casi imposible entender todo, pero yo tengo que objetivar esto en poesía y en belleza de modo que se impongan aunque no se sepa de dónde viene cada cosa.

Es un poemario muy plástico

El muro es metáfora de muchas cosas. Es muy sensorial tiene muchas imagen y procuro que cada verso sea casi una entidad autónoma y que casi el sentido no pase al siguiente, que sean autosuficientes en sí mismos. En ese sentido el lector puede respirar poco o mucho si va verso a verso y no trata de leerlo todo de un tirón.

Aunque sea muy audiovisual…

Mucho sí.

Se dice contemporáneo del baile, no sé si de la gauche divine

¡Uy no!, hay una alusión muy indirecta y aunque no lo quiera decir hay un crítico que ha llegado a captarlo cuando digo “Piero Tosi no vistió con blondas”. Piero Tosi que aún vive, por cierto, diseñó los vestidos de la escena final de El Gatopardo. En el pasaje estoy describiendo una exposición que vi en la que estaban el vestido de Claudia Cardinale. Somos contemporáneos de esto y no es una metáfora…

La ondulación del poema nos traslada a ese baile…

Yo lo que más me preocupa y lo que más veces hago y luego cuando corrijo es meditar cada verso y ver si suena como tiene que sonar, algo fundamental, pues si se impone por su sonido y por su imagen ya ha funcionado. Esto es lo más difícil.

Cada verso da pie a muchísimas lecturas como ese alfiler prendido del poniente…

Buena imagen, Creo que el sentido vivencial y sensorial todo el mundo lo entiende, aunque una vez escrito el texto es autónomo de uno mismo.

Alicia González

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