Servicio completo

Maquetaci—n 1 Agitar y remover, fueron técnicas que como barman Scotty tuvo que aprender, aunque ya era un maestro en mezclar todo ese muestrario de bestias sagradas reunido en Tinseltown, el mito que ha escrito su nombre sobre las colinas californianas. Iniciado en el sexo por el benévolo pederasta granjero, el señor Peterson y tras compaginar sus habilidades como repartidor de periódicos y mascota sexual de la comunidad eclesiástica en Chicago, al llegar a la gasolinera de Hollywood Boulevard se especializa en ofrecer servicios de calidad, sin preguntas, a clientes como Cole Porter que, amén de alcahuete lo requiere para discernir entre amigos y pirañas en una noche a gatas bajo la mesa, la delicadeza del duque de Windsor al abrir la puerta de atrás de sus compañeros, el tándem que formaba con Errol Flynn, demasiado borracho a veces para complacer a las jovencitas, el ataúd donde le gustaba cascársela al creador de Barbie o los aullidos que dispensó la estentórea Vivien Leigh en un único e intenso encuentro. Y junto a la sordidez del BDSM, marca de la casa Carradine, las peticiones de parejas desesperadas por lograr la paternidad, apostando al caballo seguro de un semental conocido por su libreta de contactos -150 de ellas mujeres con las que complacer a la Hepburn que de Spence ya se encargaba él- y esa caravana de aquí te pillo, aquí te mato de Gene, sin contar con un “bastoncito de cóctel” para hacer combinados que Scotty compartía con más orgullo que sus hazañas de marine en Iwo Jima o Guadalcanal.

Servicio completo. Scotty Bowers / Lionel Friedberg. Anagrama. Barcelona, 2013. 312 páginas

 

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