La segunda lengua

la-segunda-lengua-vp-879 Poemario muy gallego por las lluvias, los peces, los nacionalistas patriarcas –cuando “todos los abrazos son traducciones” y los poemas pueden declamarse con sordina-, de versos masturbatorios en ese abecedario balbuceante de una jerga incomprensible, la poesía, donde prender fuego con alaridos hechos palabra.

Yolanda Castaño recorre su escritura desde la revelación monstruosa, engrasando la maquinaria del gusto, alojado en la lengua materna, aquella que nos otorga el silencio y nos despierta al mundo real poblado de blasfemias vía teleprompter.

Pese a que el calamar, animal de aguas literarias, brille entre mediocres, sus palimpsestos perduran en el espejo del tocador. La escritora playera se desmiente traductora de las voces de la naturaleza que busca sus propios símbolos para hacerse poesía, mientras que, ya en casa, la renuncia dietética se vuelve instante de individualidad y deseo vicario del otro. En cambio, el diálogo es compañía con el coche que carga los poemas a cuestas, ésos que se escriben a oscuras y a los que se les sierran las patas para elevar su vuelo. A través del papel se llega a la caricia, quizá por los árboles que le dieron vida para ser enunciado desde la inconsciencia, aunque sea con el ensalmo de la “sonrisa cubista del lenguado”.

Alicia González

La segunda lengua

Yolanda Castaño

Visor. Madrid, 2014

115 páginas

10 €

 

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