Gran sur

gran_sur Arbolados industriales en la ciudad cementada que crepita en los estadios. Lugares de prohibición al ciudadano recogidos por el poeta observante del “vuelo espiral de los vencejos”. Paredes sangradas de pintadas son el cobijo de princesas plásticas, carne de baile y de una nueva mitología lumpen encabezada por Dionisos durmiendo la mona por las esquinas.

En este cementerio urbano las licencias para la libertad son las que otorgan el fútbol y los televisores poblados de su fauna amaestrada. Sus habitantes, personas uncidas al carro de la jornada laboral, navegando en túneles cargados de sordera a ese mar cancelado tras los cristales. La multitud persigue su reflejo en el escaparate para remontar un futuro imperfecto, levantado con materiales de derribo sobre el pasado huérfano de su infancia.

El poemario ganador del la XVII edición del Premio de Poesía Eladio Cabañero nos acerca a esos viajeros “ensoñecidos” en la suspensión de la realidad que configura el espacio del trayecto y obedientes a la normatividad con la que se civiliza al homicida desde la fe del desprovisto.

Almanaques achicharrados pautan el decurso de los habitantes de los centros comerciales o el de las diversas categorías contables que conviven en este universo: los burócratas a casa de perro y los niños que vigilan hormigueros en los patios de cada escuela. Entretanto el poeta se amohína en las culpas de unos y otros y en las sombras proyectadas al acabar el día, preparándose para luchar contra el vendaval, mientras quienes aspiran a la plácida vida de corral no entienden tanto afán por exhibir banderío caduco.

Del otro lado, los que arrinconaron su sufrimiento en los agujeros donde no llega la sociedad se entregan a no calcular el porvenir, porque las heridas diarias obligan a estar constantemente atento a la vida. Su privilegio, haber soñado más que sus coetáneos ricos en piedras que cargar eternamente y en despertadores que silencian cualquier resquicio de libertad.

Libro de trenes, en la medida que encierros, nos hace llegar la luz poniendo la vista en ese niño que, aunque no lo creamos, saldrá del sueño intacto convertido en dinosaurio (léase el homenaje a Monterroso).

Gran Sur. Toño Benavides. Reino de Cordelia. Madrid, 2014. 136 páginas. 8,95 €

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