Una especie de carnaval oscuro que antecede a la muerte

Entrevista a Pere Gimferrer

Viendo el poema en el que habla de 1988 leí una entrevista en la que decía que a los 43 se cometen muchas tonterías, que uno se puede volver un poco idiota.

 

Yo hablo sobre todo de los hombres y de los hombres que escriben. (Entra como en trance y sigue) Un poeta a los 43 o ya ha terminado como persona y como poeta o al revés, empieza la etapa mejor. Pero yo no digo eso en el poema.

No sé si tiene alguna predilección por alguno de los dos libros, pero a mí, me ha gustado más el libro en italiano.

Depende de una cosa, ¿usted sabe italiano? Pues, por eso (sonríe confidente), porque el otro es de muy difícil traducción. No se parecen en nada: uno es un poema muy largo y el otro son más cortos.

Y del libro en italiano ¿le ha parecido adecuada la traducción?

Sí, pero yo apenas he intervenido más que para algún detalle.

Hablando de “Per riguardo” en alguna entrevista decía que tenía preparados once poemas y como al final en el libro hay doce…

¿Quién dijo que tenía once? Sí, pero al final fueron doce, porque se añadió uno un poco más tarde, unos meses después escribí el último.

Viendo poemas como en el que habla de “tutear a los ojos a la muerte” da la sensación que este libro es mucho más oscuro. No sé si Italia, a pesar de que es muy cercana a usted le mueve más a la oscuridad, un pesimismo mayor…

No Italia, el idioma, porque en la base del idioma es el libro que más veces he leído en mi vida, que trata del mal allá, “La divina comedia”.

Leyendo alguna de las entrevistas sobre el libro donde se hablaba sobre la preparación previa decían que como el lenguaje es complicado era difícil acceder al contenido del libro…

Pero eso pasa con los dos.

Sí, pero me parece que sin embargo, hay escenas e imágenes acertadísimas como cuando habla de Turín y menciona el acero fundido o de Venecia dice que son “pálidas postales de la nada” al hablar de esa ciudad vacía para el turista…

Yo conozco muy bien todo eso. Hablo muchas veces de Turín.

Para quien no se haya acercado al libro es una especie de guía paralela para el posible visitante…

Pero muy rara, ¡eh? (sonríe), muy extraña y no sale todo.

Porque quizá fuera de ese barroquismo que le han atribuido es un libro muy lleno de imágenes y sensaciones muy plásticas…

Y muchas citas ocultas de poetas italianos…

Sí, de eso también quería hablar… ¿Esas referencias brotan al mismo tiempo que va pergeñando el poema?

(categórico) y a veces me he de esforzar en adaptarlas, porque si me sale una frase que ha empleado Dante no siempre yo puedo escribir con las libertades que se tomaba Dante “ae, ae”, pues depende de cómo sea el verso.

En alguna entrevista alude a que emplea un sistema taquigráfico particular, una especie de autoconsignas.

Toda mi vida y escribo a mano de un modo ilegible. Tengo algo por aquí, si tiene curiosidad se lo puedo enseñar… Quizá…

 

Casi sería por una cuestión meramente fetichista… Debo decirle que es usted uno de los poetas más difíciles que leo…

Es sólo el trozo de un poema, pero no recuerdo de qué poema.

Parece escritura cuneiforme…

No sé ni en qué idioma está, pero son cosas como ésta, papelitos así. Luego lo copio a mano en mayúsculas y luego ya viene la parte del tecleado.

¿Y el tecleado lo hace usted o?

No, no siempre lo hacen las mismas personas.

En otro poema, “Nocturno” daba la sensación de que era al estilo de la Sturm und Drang con cadáveres y explanadas en una noche de luna titilante… ¿Hay algo de eso?

Sí, de Sturm und Drang no concretamente, pero es que hay palabras que mandan, y te llevan a una parte.

Está muy presente la muerte en todo el libro.

Sí, pero eso no es nuevo en mí, en “Muerte en Beverly Hills” tenía 23 años. Lo que pasa es que la muerte ahora comprendes que va en serio y te vas a morir y a los 20 años no lo comprendes.

Cuando se habla de su barroquismo, del oro, todas esas luces y colores que acompañan las imágenes del libro no se menciona esa especie de carnaval oscuro que antecede a la muerte…

Está muy bien, casi publíquelo así, con esta frase.

Muchas gracias, es todo un cumplido viniendo de usted. Otro de los conceptos que menciona en el libro es la curación de la adolescencia y la insistencia de la muerte. No sé si es como la insistencia en Luzbel de Brines…

En Brines hay un elemento o dos de los que yo carezco, que es un levantino y es un gay, yo no tengo estas dos características, pero hay otras cosas que…, yo le tengo mucha estima a Brines como poeta, pero no estaba pensando en Brines, lo que estaba pensando fue en fuentes comunes a mí y a Brines.

Respecto a esa pérdida de la juventud que se captura en los espejos, parece revestirse de colores en el libro para enmascarar el vacío. No sé si es una especie de abismo por lo que menciona…

De joven yo hablaba mucho de la muerte. Hay mucha tradición de eso en las pinturas llamadas vanitas: son esplendorosas sensorialmente y tratan de la muerte, Valdés Leal y todo eso.

 

 

Me pareció curioso que respecto a su último libro, “Alma Venus” cita esa observación de la pintura contemplando la pátina de los pigmentos.

Esto aparece en el poema sobre Uccello y el Claustro Verde.

¿Por qué ese interés por lo desaparecido?

Es que no está desaparecido, se adivina.

Se lo comento porque ahora está de moda incluso entre los jóvenes el gusto por las ruinas, la caducidad…

Esto ya se daba en la época romántica…

¿Tiene algo de eso como escritor?

Como escritor no soy romántico, soy un descendiente de dos cosas que no son romanticismo, el barroco y el modernismo y poesía posmodernista.

Yo veía un punto muy barroco…

Barroco, lo que quieras (subrayando su devoción al movimiento estético)…

…en la forma de tratar lo que se está perdiendo, pero también por esa definición de barroco como aquella perla de formas extravagantes…

Sí, pero esto es tan antiguo en mí que empezó en los años setenta.

Y no se ha sumado esa juventud a un Gimferrer que parece es muy difícil, eso puede ser un atractivo para quien no le conoce. Ya era entonces un precursor de esas tendencias que se están poniendo tan en boga…

Yo tengo una tendencia extraña, invariable, siempre me he adelantado a las modas, pero no es que me lo proponga, ocurre.

Habla de las “brasas del negro”, que son los restos de lo que fue. Menciona también “pólvora de cañón seremos todos, Apocalipsis de la libertad”.

Bueno, aquí hay una cosa y usted lo sabrá quizá…, en italiano es obligatorio precisar “polvora di sparo”, porque si no se confunde con el polvo  o con el polvorete.

¿Y ese Alberti soñado en Roma que no está en el Trastévere es un homenaje al amigo, al poeta?

Yo nunca le vi en Roma. Le he visto muchas veces, pero siempre en España.

¿Pero le siente poco romano?

No, le siento romano total, pero yo nunca le vi en Roma. Le he visto muchas veces –a ver si me acuerdo- en Madrid, Barcelona… (sigue haciendo memoria)

Se lo pregunto por la forma de Alberti de hacer poesía. Quizá se siente usted más romano…

No, no, Alberti era muy romano y hablaba con acento medio italiano, medio argentino, medio andaluz. ¿Le ha oído hablar?

Sí, pero sobre todo declamar.

¿Y no le ha visto hablar en italiano? Yo sí. ¿Cómo le pareció declamando?

Me pareció horroroso.

Pero éste era su estilo. Yo declamo como Elliot, una cosa neutra, como el boletín de noticias. Pero el estilo de Alberti era el de muchos poetas en una época, como Dylan Thomas, Ungaretti…

Y respecto a “El castillo de la pureza” uno de los versos dice “Tal vez éste es el martillo de los poemas: Saber que somos es vivir ardiendo en las palabras”…

Éste poema es muy largo y es una actualización de un género didáctico de los trovadores y era una especie de guía de cómo vivían de la poesía, al menos la poesía escrita en catalán con referencia a su historia literaria que es medieval sobre todo.

Y con esa palabra ardiente se han hecho muchas interpretaciones sobre algunos de los poemas que supongo son los que le están trayendo más quebraderos de cabeza como aquel en el que menciona la estelada que no es una bandera independentista…

Estelada no es una bandera es sustantivación del adjetivo, bandera estelada o senyera estelada es tardío con respecto al sustantivo que quiere decir la noche estrellada. Todo es una paráfrasis de un poeta olvidado, la pareja de Rodoreda, Armand Obiols, seudónimo además, que tiene un gran poema que menciono al principio y un texto en prosa que no menciono hablando de la situación de la posguerra en el exilio y en el interior de Cataluña. Son textos muy duros, en fin, y yo parafraseo sus textos. Era un hombre que nunca volvió del exilio.

Pero este libro llega precisamente en un momento en que la palabra arde y sus poemas pueden ser sutilmente interpretados o incluso manipulados.

Manipulados no es fácil –sé muy bien lo que he escrito y de dónde viene-, pero ¿se refiere a alguna cosa en particular?

No, a aquel poema en que hablaba de “muertos por el oro de una bandera”…

Pero no por el dinero, el color. Una bandera apócrifa en un sentido: todos saben que la historia de las cuatro barras de Wifredo el Velloso es apócrifa y la estelada es el cielo nocturno. Esto viene de una frase del poema del Obiols y de su prosa que no cito ahora, porque no viene al caso.

¿Y ha habido alguna interpretación sobre este poema que le haya parecido absolutamente espuria?

Algunos la han interpretado como una alusión a hechos recientes; de verdad que es algo de perspectiva histórica mucho mayor que se remite en todo caso a la guerra civil y anteriormente a alguna otra guerra, la de los Segadores del siglo XVII, no a la actualidad donde por cierto, no hay ninguna guerra (sonríe).

Esperemos que no la haya…

No, para la guerra hace falta un ejército.

Hay quien estaba ya dispuesto a enviarlo…

No un ejército, dos, con uno solo no hay guerra, con dos sí.

Bueno, hay ocupación. Decía en alguna entrevista que no sufre la pena de los telediarios, no sigue la actualidad en los poemas, pero sí que habla en el que encabeza la cita de Verdaguer del Prestige.

No todo el mundo se ha dado cuenta que es el Prestige… ¿Usted lo ha notado por sí misma?

Sí, porque habla del tizne…

Pero no cito el Prestige, hay que entenderlo.

¿Por qué en este caso la actualidad pudo más que el poeta?

Porque aquello era, dejando aparte cualquier otra consideración, un hecho que mancillaba un paisaje al que tengo mucho amor.

Otra frase curiosa es aquella que decía que Rimbaud había cambiado más la vida de la gente que Marx…

Eso es verdad.

Pero es difícil de sustentar en un momento en el que todo el mundo se siente muy marxista con la recuperación de la figura del de Tréveris…

A Marx le tengo en muchísima estimación, aunque solo sea por lo que escribió él de verdad, no por lo que hizo Engels manejando sus apuntes, pero Marx… Decían los surrealistas que cambiar el mundo con Marx, transformar la vida con Rimbaud o al revés era lo mismo. No es lo mismo: Marx quería cambiar y no lo consiguió más que en cierto sentido la sociedad, aunque … la percepción de ella; Rimbaud no quería, pero cambió la forma en que cada cual se ve a sí mismo, su vida moral. Es una influencia distinta, pero quizá más profunda. Eso no está en estos libros, ni mucho menos…

Mencionaba que la poesía tiene una carga de profundidad distinta, más retardada en el tiempo, como una especie de piedra que cae al agua, un pensamiento muy japonés…

Sí, tiene más capacidad de expansión con el tiempo, aunque menos en el momento inmediato. La prueba está en Rimbaud, poca gente le leyó y mucha gente ahora le lee.

¿Pere Gimferrer siente que ha dejado ya esa piedra para expandir ondas en el agua?

No me toca a mí decir eso.

¿Pero por la acogida que tienen sus libros?

No, no puedo opinar, no me corresponde a mí, ya se verá.

Al menos, ¿se siente bien reivindicado en las reseñas, entrevistas?

Las leo normalmente, hablen bien o mal de mí, porque para bien o para mal lo que dicen de mí ya lo suponía yo de mí en algún sentido, lo sabía. Muy pocas veces me han descubierto algo que no supiera de mí mismo.

Ha dicho que se siente como dos poetas en uno y en este caso además, bilingües…

Yo soy ya trilingüe, pero ¿cuál es la pregunta?

¿Varía mucho el escritor en función de la lengua que utiliza? No sé si se siente más cómodo con el catalán como lengua materna o quizá más cercano a Italia…

Todos son formas del único idioma que de verdad he estudiado toda mi vida, catorce años, del latín. Son formas de eso que van a una parte o a otra y a otros idiomas de la misma familia que no he usado –usé francés hace muchos años y no he usado otros idiomas como el portugués o provenzal que podría haber intentado usar-. Pero catalán y castellano son lenguas mías y a veces en una misma semana escribo un poema en cada una de las tres.

¿Hay algún idioma de raíz románica que haya intentado probar como experimentación lingüística?

Por ahora tengo bastante, no estaría mal el portugués…

Rumano, quizá.

El rumano también me interesa, pero no sé bastante como para escribir poesía, para leer sí.

En el poema que se titula “Ensenhamen” decía que se tienen que imponer los poemas como una capacidad homogénea…

No, eso no lo digo allí, lo digo sobre todo en el prólogo…

Pero esta edición de “El castillo de la pureza” no tiene prólogo.

Sí lo tiene. Hombre, tan bien no lo habrás leído, hija.

(Me señala la página)

¡Ah, la nota del autor! Me refería al prólogo de Pedrals…

Luego viene el traductor, Micó… y aquí hablo de lo homogéneo, precisamente.

Se lo consulto, porque todo el mundo habla del prólogo de Pedrals, pero no lo he visto…

No, Pedrals está sólo en catalán.

Pero espérate, te busco eso. (Crujido de pasar páginas). Mira, aquí, esta frase. Pedrals está en catalán, pero es prácticamente intraducible, por eso salió Micó que además traducía.

En este poema menciona la palabra “rehenes” y habla del don sutil de las palabras muertas, como ésta ¿es una reivindicación suya frente al Estudio de Investigación Catalanística (EIC) al considerar que la palabra está en desuso o se ha magnificado…?

Pero, ¿cómo lo sabe?

Bueno, he intentado documentarme…

Rehén es una palabra muy antigua en catalán y en castellano también, pero hablamos de catalán ahora, que la usa Bernat Metge ya y que la usa en el siglo XX muy avanzado ya, Carles Riba. Lo han quitado del diccionario normativo porque lo creen desusado; no puede ser desusado una palabra que usaba Riba en el año ciuncuentaytantos, aunque han pasado años. La han quitado porque se parece a “rehenes” castellano, ambos viniendo del mozárabe y en cambio “ostages” se parece al francés “otages”, y así no se parece a la palabra en castellano, es la tontería ésta.

Desde el 81 no se versiona al castellano, desde “Aparicions”…

¿En qué sentido? Esto fue en catalán, traducido por mí al castellano.

Desde esa fecha no ha vuelto a traducir un libro suyo.

No, ya  no lo hago y la única traducción verdadera y no filológica es “Apariciones”.

¿Existe algún motivo para no hacer el volcado a su otra lengua?

Bueno, yo he traducido a otros, pero no ahora, también me ha traducido mucho Justo Navarro y más esporádicamente otra gente, ya sabe usted quiénes, Octavio Paz, Jaime Siles, Ramón Xirau.

Me pareció divertido que no descarte que puedan robar sus libros, porque como considera que sus libros son difíciles de entender para el público mayoritario y hay que releerlos o se compran o se roban…

¿Dónde digo eso?

En una entrevista…

Ya no me acuerdo…

¿Le parecería divertido que robaran sus libros para leerlos?

Bueno, yo me acuerdo de una anécdota que cuenta en su diario Cocteau: Jean Genet había robado una edición de ¿videoclub? de las “Iluminaciones” de Rimbaud muy ilustrada. El juez le preguntó –estaba Cocteau como testigo, supongo que de la defensa- ¿Cuándo usted robó este libro conocía su precio? Y dijo, No, conocía su (valor).

Su valor… (remato la frase y reímos juntos). Pero me parece muy acertada como anécdota.

¿Pero ya la sabía?

Cuando leí esa entrevista suya en la que decía que quizá habían podido robar el libro para releerlo pensé que eso es tener mucha querencia a un libro suyo.

Pero yo no sé a quién le pasó eso, ¿A quién le pasó eso? ¿Lo digo?

No, creo que no lo menciona. También hay alusiones a frases como “Suave como la noche” que no sé si es una alusión al libro de Scott Fiztgerald o a la película de Jennifer Jones, porque hay muchas pinceladas cinematográficas…

No, a ninguno de los dos, sino al poema del que procede el título, “Tender is the night”.

Me ha pillado… Era por las pinceladas cinematográficas, por hay muchas…

Hay muchas, muchas. Esta película no la he visto, me interesa, pero no la he visto, pero he leído la novela.

Cita “Der müde Tod” de Fritz Lang, todo está espolvoreado…

Algunas ocultas, no citadas expresamente.

Es un libro para escarbar en él, después de una primera lectura.

No hace falta, se puede leer de otra manera también.

¿Y cuál es la carbonilla que la vida nos dejará en los dedos?, porque dice que no sabemos vivir nunca sin tizne.

El poso del vivir, claro, queda como un poso que luego se puede ir diluyendo o dispersando.

¿Se considera un poeta oscuro como Ferrater?

Buena pregunta… Ferrater no pasa  por  oscuro, creo que lo es. Yo soy un poeta oscuro, pero no como Ferrater, hago otra clase de poesía, pero en cuanto a oscuro, por el estilo. Hay un equívoco de poetas oscuros, por ejemplo, pasa por claro Auden y es un poeta oscurísimo.

Y entre el vivir y el morir a arañazos ¿con qué se queda’

Ay, eso me recuerda a una cosa de la película “À bout de soufflé” cuando dice, entre la pena y la nada ¿qué escoges? La pena es una tontería, escojo la nada. ¿Usted recuerda ese diálogo?

Sí, sí. Habla también del vacío pleno de los camisas negras marchando sobre Roma.

Esto aparece también en otro que se llama “los escuadristas”.

En “Alma Venus” también los citaba.

En ese libro citaba otra cosa, la muerte de Mussolini, aunque no lo decía expresamente, citaba a … y luego había un apartado extenso sobre el fascismo en general , no de Mussolini. No lo tenemos aquí , sino…

¿Como estas alusiones están muy presentes en sus últimos libros, las botas del paso de la oca, aunque la actualidad no lo esté, se cuelan en su poesía aunque no estén presentes de una forma real?

Hay aspectos de la vida cotidiana que tienen carácter semejante no al fascismo, porque el fascismo como tal es del momento histórico, sino a su génesis. En aquel momento de la marcha sobre Roma mucha gente estaba a favor de ella y gente muy respetable, Freud, Churchill, había uno que no estaba a favor, D’Annunzio que le escribe una carta muy severamente diciendo que estos son unos facinerosos , que cuidado con lo que hacían, por eso le tuvieron en Gardone Riviera? (¿Vittoria?)  pasándole una pensión regia para que estuviera calladito y controlado.

Aparte de todas esas alusiones a la muerte, sus “castañuelas” o “si en la muerte hay un tiempo, es el tiempo presente”, el libro tiene menor carga de densidad oscura que “Per riguardo”. ¿Está Gimferrer aproximándose a una mayor metafísica en estos últimos libros?

Pero también en  libros antiguos, en mi primera etapa no en “Arde el mar” o “La muerte en Beverly Hills”, pero en mis primeros libros en catalán, libros hoy olvidados quizá por la lejanía en el tiempo o la oscurecida “Fuego ciego” tenía eso, también del barroco, pero allí era sobre todo un tema literario.

Alicia González