Historia de la filosofía japonesa

valles Contradiciendo a Nakae no hay país enfermo, pues se refuta la ausencia de filosofía en Japon, si bien no exista una sistematización del pensamiento similar a la de Occidente. Estamos ante un pensamiento fuertemente influido por el materialismo marxista de una historiografía –la Sociedad Filosófica del Japón, entre otros-, quizá por revertir ese furor nacionalista previo a la Segunda Guerra Mundial como hiciera Nishida, pese a nacer bajo el ala de las religiones tradicionales y tener en la inmanencia del absoluto una de sus preocupaciones fundamentales. En un pueblo que se siente “hijo de los dioses” engarza con el tennoísmo sintoísta de los “kami” y una filosofía de vida orientada al renacer, de acuerdo con los ciclos naturales y los ritos de purificación. A ello se suma el concepto de autenticidad que entra en el archipiélago con el confucianismo que incidió sobre todo en la conducta social y política por ese desorden en los afectos y los sentimientos tan repudiado por quienes desean mantenerse en el camino. Al menos hasta que se impregne del humanismo budista y su doctrina sobre la mutabilidad o la nada primigenia (Chuangzu) perceptible en Bashō, el mayor poeta nipón.

No deja de sorprender la precocidad en la controversia sobre la igualdad de género de la asociación Meirokusha en la era Meiji o la escasa fidelidad al vasallaje que relata el visitador de los jesuitas, Valignano, representante de esa perturbación que supone el cristianismo en este imperio de la rectitud.

Alicia González

Historia de la filosofía japonesa

Jesús González Valles

Tecnos. Madrid, 2014

624 páginas

24 €

 

Anuncios