Hecho en falta

hecho-en-falta.bonillaPoesía ubicua y poesía descarnadamente privada, tanto que hasta las claves de sus cuentas bancarias y sociales nos son reveladas en este libro. Los desconocidos son la alegoría de la mirada que nos sigue o a los que oímos para reconstruir ese espacio común que sólo el poeta escucha. Juan Bonilla nos enjabona las categorías kantianas para hacerse uno con todos los extraños que transfigura en relevistas, pues comparten los fotogramas del día a día, a pesar de que nuestra condición de lobos solitarios nos haga pensar en los deslindes.

La celebración de la existencia, la individuación se construye para el jerezano a partir de juegos poéticos que restan carga de profundidad a autores como Gil de Biedma o logran parafrasear al replicante Nexus-6 sobre la cornisa. La preocupación por la trascendencia se hace patente en ese silencio que se hará al querer pronunciarte o en ese buzón vacío y pierde fuste místico en las oraciones de la liturgia oficial, desacreditadas en ese epitafio del ateo –uno de los muchos del libro-, tal vez armado de la mirada sabia de ese niño ciego que no sabe callarse. Tan descarado es que no duda en confesar un cansado idioma que desprecia a esa poesía, puta de todos, útil solamente para locos soñadores como Maiakovski. Pero en caso de soñar, me quedo con la pelota del tejado…

Hecho en falta. Juan Bonilla. Visor. Madrid, 2014. 140 páginas. 10 €

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