El camino de Ida

Maquetaci—n 1 Ida Brown, especialista en Conrad, es toda una bomba de relojería con su tesis dickensiana y su feroz crítica de izquierdas siguiendo al Hudson que ataca el capitalismo industrial con quien también coincide, a la inversa, en la percepción del uso ardor sexual que impide la paz para Hudson y que a Ida le hace arriesgar caminando entre escualos.

Atraído por la profesora, Emilio Renzi, escritor póstumo por lo irregular, llega para impartir un curso sobre el autor de la oralidad de la Pampa, allí donde los caballos llevan los ojos vendados para no huir. Invisible por la ausencia de obra nueva y para las mujeres a sus 50, se sumerge en la violencia soterrada de los “hombres educados” en esta iniciación conventual del doctorado. Lo visual permea toda la novela de Piglia, desde los anteojos que auspician la epifanía óptica del gaucho, a las visiones nocturnas que sacan a Renzi de la cama o al mendigo Orión que, como el oso del campus, son realidades imposibles. Del otro lado, Ida en permanente desdoblamiento para fomentar los pecados propios: intensidad furtiva frente a realidad, porque el placer no se socializa. Ida perece víctima de un atentado, el último, a cambio de la publicación de un manifiesto sobre el capitalismo tecnológico anómico -otra vez la importancia de la repercusión, ser visto y el desenfoque de vivir en un universo ficcional como el de Munk, loco por luchar contra el sistema y no criminal en tanto disfuncional. Encarcelado al fin para sentirse libre de hacer agitprop, aunque sea ante las cámaras de vigilancia-.

Alicia González

El camino de Ida

Ricardo Piglia

Anagrama. Barcelona, 2013

296 páginas

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