Ya no es tarde

 

ya-no-es-tarde-prado_1 Poesía necesaria, comprensible, omnisciente, acusatoria, delatora, arriesgada, objeto de observación y con la sencillez por bandera. Porque la emoción, la justicia, la libertad o la alegría son cuestión de principios para Benjamín Prado. Aunque a continuación el poeta declare su admiración por quienes saben hacer tabula rasa y cambiar a tiempo una vida de ataduras, porque ella es lo importante y no el relato en líneas mejor o peor trazadas. Prado es poeta de fantasmas amigos que se hacen presentes en la vigilia casera como Ángel González resucitado para ajustar sus miedos y engrasar sus convicciones, porque saben de cierto que en María están todas las respuestas. Aquellas que se encuentran una vez que uno olvida las preguntas e ignora el dolor que se atrinchera en el pasado, consignado en el poema para derrotar al tiempo. En las primicias del amor ya no es tarde, especialmente cuando el amor no nos cuestiona.

Un poemario de admiraciones, a Juan Ramón, a Freud, a Pessoa, a Borges, a Auden a los que se aproxima porque retuvieron la fugacidad, traduciendo “lo oscuro al lenguaje de la luz” y conforman su libro de familia junto con la aceptación de la independencia como necesidad del otro -cuando ese otro llama inesperadamente a la puerta de una soledad sin huecos- o la lucha compartida de los camaradas que cambian de sentido un mundo unidireccional.

Ya no es tarde

Benjamín Prado

Visor. Madrid, 2014

104 páginas

18 €

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