Estilo rico, estilo pobre

magrinya El padre Magrinyà nos absuelve de nuestros pecados literarios con la indulgencia del que conoce los vicios y virtudes de la lengua. Porque como bien apunta el prologuista, José Antonio Pascual, esto de la lengua es casi una partida de naipes donde como diría don Mendo “o te pasas o no llegas”, siendo la baza de la victoria la adecuada mesura en la elección de las palabras. Para no enmarañar la lectura el estilo debe no entorpecer la comprensión con usos rituales del lenguaje que restan en lugar de sumar. Convenciones del discurso al fin y al cabo que con el tiempo se convierten en patológicas. Capítulos nacidos de madre digital que el autor ha acicalado con la colonia del orden y la gracia de quien estuvo atento a los que fueron penetraciones prohibidas, en vez de indicaciones de acceso restringido.

La pedantería del ultracorrecto que pone el primer sinónimo que se le ocurre para taponar la herida “supuesta” que es la repetición, puede ser mal apósito si no se emplea siguiendo las instrucciones de uso. Males que afectan a villanos blogueros y a patricios de la prensa como Anson o Cebrián y a escritores como Muñoz Molina, Pérez Reverte o el compilador de errores. Con sutileza el autor desmonta la carpintería de diálogos aquejados de horror vacui en los que la exhibición ostentosa de una riqueza lingüística resulta inadecuada a un registro que pide mayor simplicidad. Consejos que seguir para evitar ser cómplices de muertes por escrito.

Alicia González

Estilo rico, estilo pobre

Luis Magrinyà

Debate. Barcelona, 2015

224 páginas

19,90 €

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