El duende mal pensante

 

malpensante El despojamiento de la condición humana de quien prefiere el control de los otros a la plenitud de su esencia, el clamoroso silencio que acoge a los demandantes de justicia o la complicidad obscena de quienes se mofan del autocomplaciente Narciso. Todo eso está en este libro de aforismos que descabalga las leyendas de los ismos o ataca a los coleccionistas de conocimientos culturales sin ahondar en él como sucede con los críticos, cortocircuitado como asegura estar por Rimbaud. Bergamín es de los que se internan en el laberinto no para salir sino para entender la pérdida y desde la convicción de que la tierra se gana mansamente, mientras “el cielo con violencia”. El escritor se anticipa a la desaparición de los géneros de la preceptiva literaria tradicional y diserta sobre la poesía como mentira verificada, aunque tiene para todos: Mozart y su música pueril, los gritos sonoros de Chopin o los militantes marxistas que creen que es la historia la que hace al hombre y no a la inversa, incluso contra quienes defienden “su vida cristiana en lo temporal con toda clase de armas mortales y prohibidas para tal uso”, pese a su proclamado catolicismo. Nada se le escapa, ni el separatismo en esa España donde la “unidad se dice incuestionable” o esa verdad sospechosa del Borbón borboneado. Sentencias juiciosas o no, salpicadas de risa, porque es una fuerza mayor que el amor y la muerte.

Alicia González

El duende mal pensante

José Bergamín

Cuadernos del vigía. Granada, 2015

192 páginas

23 €

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