“La poesía es el niño tonto de la cultura”

IMG-20151028-WA0002 Entrevista a Chus Visor

Chus Visor está curado de espanto ante la avalancha de críticas por sus palabras sobre la poesía de mujeres. Nadie diría estar delante del mayor editor de poesía de nuestro país al que amigos y arrimados han dedicado un volumen de homenaje, “Ojo a Visor”: ni voz engolada, ni traje caro. Sólo un jersey sobrio, canas, ojeras y unas eses que delatan en su habla deslenguada al de Legazpi que lleva sobre sí la carga de haber editado a más de 900 poetas. Ni más ni menos.

 

Gracias a la campaña de Change.org se ha recuperado eso de la “justicia poética” que es lo que reclaman…

¿Pero lo quieren lograr a mi costa? Porque hay muchas maneras supongo que más efectivas, porque meterse conmigo para decir que la poesía de mujeres es muy buena, no creo que sea la mejor manera de hacerlo, pero bueno, que sigan…

¿Y cómo se llevan todas estas críticas?

Yo…, paso (haciendo una larga ese madrileña). Depende de quién lo haga: Si a mí me dice alguien de mucha importancia algo, pues lo tomaría en cuenta, pero de los que han firmado, la mitad lo han hecho porque han leído el manifiesto que no tiene nada que ver con lo que yo decía.

¿Y si amigos como Luis García Montero te dijeran que no has estado acertado?

Es que no me lo ha dicho nadie. Lo único que me han dicho es que podía haber matizado más, eso sí me lo ha dicho Luis y mucha gente, pero yo no he faltado el respeto ni a las mujeres, ni a las poetas mujeres, ni a nadie, se lo han inventado.

Lo que no sé si estas polémicas le vienen bien a la literatura o no, como las antiguas querellas…

Supongo que sí. Lo que pasa es que esto no es una querella, esto es directamente ir a por mí.

En cualquier caso, es tu criterio…

Eso dijo Clara Janés que la conozco hace muchos años y sabe que yo no puedo decir eso.

¿Si tuvieras que retocar la frase para matizar?

A lo mejor matizaba más, pero en el fondo lo que dije lo sigo pensando. Que es mejor la de hombre, eso no es decir que la de mujeres es mala.

¿Se distingue la poesía de mujeres y de hombres? 

Hombre claro, en general se suele distinguir.

Uno de los comentarios decía que “no había que olerle el culo a los libros para saber si eran de hombres o mujeres”.

Es verdad, no hay porqué distinguir.

¿Hay tanta diferencia?

Claro que la hay, en el tono, en el fondo y en todo.

¿Qué echas en falta en la poesía de mujeres?

No es una cosa de España. En América hay poetas muy importantes como Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, una por país. En Chile, por ejemplo, hay cuatro poetas buenísimos y una mujer buena. Lo que he visto también por ahí es que dicen que yo no conozco a Ángela Figuera, ¡qué gilipolleces he tenido que leer, que no he leído a Ernestina de Champourcin, a Concha Méndez!, si tengo todas sus primeras ediciones en mi casa. Ángela Figuera, ¡no te jode!…., yo hablé ya de ella cuando escribía en el “Madrid”.

¿Conservas tus críticas del diario?

Nada. Guardo algunas muy grandes, por ejemplo, cuando se murió Montale que le hice una página entera, alguna de Valéry, una de Aleixandre también, otra de cuando Barnatán publicó una antología de la poesía que edité en Plaza &Janés…

¿Tienes previsto alguna de mujeres?

Me lo están diciendo montones de amigos, que haga una antología de mujeres para que se den cuenta de que sí las conozco a todas, y que la haga yo, además.

¿Y la publicarás?

No, porque sería como provocar, pero si conozco yo la poesía de mujeres, mejor que todas ésas que firman juntas. Por eso me lo dicen, porque lo saben los amigos. ¡hazlo para que se den cuenta! ¡Si es que no quiero!

A estas alturas no haces nada por llevar la contraria a nadie…

Me pilla a mí esto hace unos años y me pongo a insultarlas a todas una por una, porque además como las conozco a todas. Si la mayoría son porque no las he querido editar.

No sé si Ana Rosetti está…

Ana Rosetti está porque la han engañado, ella no lo habría firmado como José Mari Merino, como Maruja Torres, como a varios que yo sé que les han engañado. Les han dicho por teléfono que es un manifiesto por la igualdad de género y a algunos como José Mari se lo han explicado así. Yo también lo habría firmado y estoy seguro que Ana ha hecho lo mismo. Los conozco hace muchos años, joder, que son amigas mías que lo han firmado… Yo lo que digo es que en el siglo XX en España hay buenas novelistas, aquí está Martín Gaite, Ana María Matute… Yo lo que he dicho es que no hay ninguna mujer, poeta, en el siglo XX comparable a los hombres de primera magnitud como Machado, Lorca, Alberti, Cernuda y le dije como cuarenta nombres.

Además, mencionabas que por cada Elena Medel había cinco hombres buenos…

Al final es como una proporción, pero para nada me meto ni con Elena Medel…, ¡si yo he editado 99 mujeres!, ¿cómo voy a meterme con la literatura femenina? He editado a Claribel Alegría…

Cabe la posibilidad de que desde tu sensibilidad no captes esa emoción distinta…

Yo he editado muchísimas mujeres, igual leo la poesía de mujeres que de hombres. No hay porqué diferenciar, ¡si yo no he diferenciado además!

Pasto de críticas y amistades

En un blog se menciona tu costumbre de ir a un determinado restaurante, pedir siempre la misma comida y fumarte una cajetilla de Marlboro…

¡Ah, pero eso lo hizo un chico de Colombia. Ése es odio mortal y además diciendo mentiras: que si mi padre era nosequé… Si mi padre era maestro nacional y decía que era como Stalin o algo así y que no me quito el cigarro., decía un montón de disparates…

Cito: “No serán los pocos días que pase donde come boquerones y liebre”

Los boquerones no me gustan nada…, ¿liebre?, ¿liebre yo?

“Y mientras tose y se incorpora otra cajetilla de Marlboro”…

¿Marlboro?, si yo fumo Lucky, ¡he fumado toda mi vida Lucky!

Cito: “Aparte de la bronquitis crónica que ya padece, sin duda le conducirá a uno de esos enfisemas…”

Bueno, eso lo pondría hace diez años y aquí estoy. Ese chico tiene muy mala leche y en Colombia es súper conocido. Ha llegado al grado de, para meterse con Juan Manuel Roca que es el poeta más importante, ponerle en internet poemas pésimos escritos por él. Ése es un loco…

Criticaba la antología en la que le habías incluido -a Roca- diciendo que era desastrosa…

Mira, los boquerones no los pruebo ni loco, la liebre no la he probado en mi vida, el Marlboro no lo he fumado en mi vida, o sea… Decía algo de mi padre, de eso sí me acuerdo…

Decía que eras estalinista….

Sí, estalinista. Mira, para que te hagas una idea de cómo era mi padre, era el presidente de Acción Católica de España y dice que era estalinista, ¡no te jode!… (se ríe). Si se entera mi padre, se vuelve a morir. ¡Llamarle estalinista, no me jodas…!

Aseguran que el mérito de estar muy bien distribuido en Latinoamérica es porque gente como Hugo Chávez o Betancourt te habían apoyado…

Bueno, eso te lo puede demostrar lo que yo he vendido en Venezuela o en Colombia (con sorna).

¿Últimamente estás viviendo el mundo de la edición como “Una temporada en el infierno” que fue tu primer título o ya estás curado de espanto?

No, porque esto ha sido muy sonado, pero estoy prácticamente acostumbrado a que me hayan insultado. Lo que nunca me explicaré es por qué la gente tiene tanta manía a Visor. Si yo edito seis libros al mes y las demás uno, tiene un 70% de posibilidades de que salga un libro de Visor antes que otro. Es de lógica, ¿no? ¿Merece la pena hacer una crítica de un libro pésimo? Depende del autor, si es muy conocido… A veces depende del momento en que empiezas el libro: lo mismo comienzo a leer un libro y me parece insoportable y lo cojo de nuevo a los tres días, porque ya no me fío ni de mí mismo y me gusta.

Se atribuye a tu presencia en los jurados las pocas mujeres galardonadas en premios nacionales…

¿Eso dicen? Premios en España se hacen como 300 y sólo hablan de los ocho que yo edito, porque yo me he preocupado de que sean los más importantes. ¿Que yo doy los premios? Eso es una falta de respeto al resto del jurado. ¿Quién soy yo para dar un premio?

Aseguras que muchos premios se han dado han sido a gente absolutamente desconocida…

Montones de ellos. Cuando se presenta por ejemplo, uno de los mejores poetas que hay en España como Vicente Gallego o Manolo Vilas a un premio, lo más lógico es que lo gane, sea el jurado que sea y si estoy yo en el jurado, también, pero si no estoy también lo va a ganar. Y que digan que lo ha ganado porque es amigo mío, ¡es que hay que ser gilipollas para pensarlo! Eso lo dicen los que nunca ganan los premios.

¿Y es complicado a amigos como García Montero o Benjamín Prado leerlos con ojos de editor cuando incluso las vivencias que están contando en los poemas las conoces?

Hombre, los leo con ojos de amigo como es natural, pero has dado con dos de los mejores poetas que hay, o sea que aunque los leyera con ojos de enemigo también pensaría que son buenos.

Siendo la poesía algo difícilmente vendible has hablado de 200 títulos vivos en la colección…

Muchos más, porque 200 vivos no ha habido nunca, a lo mejor quería decir lo contrario, 200 que haya quitado de catálogo … Hay muchos que se agotan y los ventilo, pero en general yo tengo confianza en los que edito y los suelo reeditar.

Y entre las decepciones, porque decías que las ventas no son lo más importante, citabas a Jorge Enrique Adoum, Martín Adán…

Siempre hay poetas muy importantes que no se venden y no se saben los motivos, porque Adoum es un poeta de primerísima fila o Roberto Fernández Retamare, es de los poetas más importantes de América, aunque tenga tanta mala fama como la tiene por política, pero es un poeta muy bueno y no ha cuajado en España.

No sé si la poesía comprometida puede ser poesía de primera…

Es muy complicada de hacer, poetas comprometidos sí he editado, quizás más que no comprometidos, pero joder, quitando Alberti son muy poquitos los que lo han hecho bien.

Y hablando de esa colección en la que se recupera la voz de cada poeta recitándose a sí mismo… ¿pesa más el testimonio que la calidad?

Cada poeta recita su obra como él cree que lo debe hacer y hay que respetarle. Y luego no es lo mismo declamar como antes que ahora. Yo tengo un disco de Lorca que recita Margarita Xirgu  ¡y daban unos gritos! “Los veinte poemas de amor” de Neruda que son una maravilla cómo los recita, pues la gente lo detesta cómo lo hace Neruda, porque pega unos gritos.

De tus libros has dicho que son de tapa dura y corazón tierno…

(Sonríe) Hombre, he dicho tantas cosas que ya ni me acuerdo de haber dicho eso. A lo mejor lo dije algún día que estaba borracho, pero además, de tapa dura no son, será de aspecto a lo mejor, porque son negros.

¿Y eso que dicen de que son negros porque es lo contrario a ser madridista?

Bueno, eso es una broma de Juan Cruz.

Editar con lápiz rojo

E institucionalmente ¿falta algo de apoyo para potenciar la poesía?

Hombre, por la poesía hacen menos, porque es el niño tonto de la cultura. Claro que podrían hacer más, pero no van a hacer nada, llevan muchos años sin hacer nada por la cultura.

¿Y un editor rojo con amigos como Luis García Montero nota los recortes en las ayudas?

¿Rojo? (se ríe). No, ya las ideologías están un poco… No, yo creo que incluso tampoco a Luis. En otros campos sí, pero en la poesía no; como es tan pequeño lo que mueve no le hacen mucho caso. La música por ejemplo, la tienen muy en cuenta. En poesía ¿qué van a hacer si a una lectura de poemas de Luis (García Montero) van a ir 50 personas? Y en las ayudas no tiene nada que ver la ideología, que yo sepa; por lo menos yo no lo he notado.

Porque has editado a autores como Luis Alberto de Cuenca, por ejemplo.

Sí, muy amigo mío y también a Luis Felipe Vivanco, a Luis Rosales y a montones de gente que son de derechas. Yo nunca he dicho a éste no que es de derechas o a éste sí que es de izquierdas. Cuando me pongo a editar se me olvida si es un buen poeta.

¿A ellos les da reparo que les edite alguien como tú de izquierdas?

A lo mejor lo piensan, pero no me lo han dicho.

Porque sí que es un éxito publicar contigo…

Estoy seguro, pero no me atrevo a decirlo.

Y ese libro de las canciones de Luis Alberto de Cuenca, volviendo a Cohen, Dylan, la cultura popular, Sabina, ¿forma parte de un filón que has detectado?

En el número ocho de Visor que es de 1970 he editado a Bob Dylan y a Leonard Cohen en el 72, y en el 73 a Violeta Parra. A mí me ha interesado siempre mucho la cultura popular, otra cosa es que soporte las Fallas, por ejemplo, pero me interesa mucho la cultura popular, sobre todo los tebeos, los cómics que llaman ahora o las canciones populares.

Pero el que los músicos sean candidatos al Nobel ¿significa que la poesía está de capa caída?

No, de eso nada. Leonard Cohen es un poeta extraordinario y el Príncipe de Asturias se lo dieron por poeta, no por cantante. Y Bob Dylan lo mismo, es candidato al Nobel desde hace muchos años, que no se lo van a dar nunca, pero está bien que esté propuesto. Yo creo que a la cultura popular no hay que quitarle mérito.

Decías que los editores románticos no existían, pero que tú en alguna ocasión lo habías hecho…

Mira, editar es un negocio y eso de voy a editar a éste porque me gusta se entienda o no lo puedes hacer de vez en cuando, porque al catálogo le interesa tener libros que no se venden pero que dan prestigio y eso lo puedes tomar como un poquito de romanticismo.

Tienes pendiente una antología de poesía hispanoamericana desde el Modernismo…

Sí, eso hice una hace cinco u ocho años, pero no estoy muy contento con ella.

El olfato del mal poeta

Desde fuera “Ojo a Visor” refleja mucho cariño, pero quizá da un poco de apuro…

A mí me dio una vergüenza tremenda y lo estuve retrasando todo lo que pude de tal manera que es el 900 y salió como si fuera el 930, porque esto lo hizo Luis y un par de amigos. No lo vi hasta que estaba impreso, porque no lo sabía.

¿El título te gustó?

Me han dicho que lo ponen como cuatro, esa frase, lo dice Fernando Valverde, Pepe Romera, creo que Carlitos Marzal…, pero está bien.

¿Habrías quitado alguna de las cosas que aparecen publicadas?

Sí, claro y a algunos amigos muy queridos que no están los echo de menos.

¿Alguno que puedas citar?

Pues al que más echo de menos es a Miguel Ríos, que me hubiera gustado que estuviera o Fernando Delgado.

Daba la sensación de que alguno sí que podía ser un arrimado…

Algunos no son amigos míos, son amigos de ellos, pero algunos -que no te voy a decir quiénes- -, son conocidos como se dice.

¿Y te han sorprendido las cosas que se dicen sobre ti?

Te lo juro que lo he leído por encima y sólo de los que son muy amigos como Luis o Almudena.

Bryce Echenique, que no sé si es amigo, decía que eres ya más abuelo de Álvaro que otra cosa…

Alfredito es mucho más que amigo, es como Luis, es íntimo. Soy el padrino de su boda, para que veas el grado de amistad.

Tú mismo fuiste crítico en el diario Madrid. Alguien que tiene que criticar libros en una colección en la que luego va a ser publicado, ¿hasta qué punto puede mantener la imparcialidad?

Si te digo la verdad, para empezar no lo hubiera hecho, pero en caso de haberlo hecho lo habría hecho de manera distinta, eso sí y en el caso de Antoñito (Antonio Lucas) ¡qué va a decir si somos amigos desde hace treinta años! Suele hablar poco de Visor, por no decir nunca, porque todo el mundo sabe que somos amigos y todo lo que diga él…

¿Hay ya un buen libro sobre la crisis o la buena poesía se escribe durante las vacas gordas?

No, siempre la buena poesía se ha escrito cuando hay problemas, pero un libro sobre la crisis ahora mismo que yo me acuerde no. Puede haber algún poema, pero uno bueno tampoco se hace en tres meses…

“El canon abierto” estaba hecho con un planteamiento casi estadístico… ¿Pero no quedan fuera toda esa gente que se mueve en pequeños recitales, se autoeditan y escriben en blogs?

Cuando un libro se hace con ese sistema es que no se le puede discutir nada. Como no publiques en papel… Para estar en una antología tan complicada es importante que te hayan traducido, porque hay poetas muy buenos que no están.

¿Y sigues eventos ajenos al circuito comercial, navegas por la red?

Eso cuando era pequeño, ahora cada vez menos, pero me he pasado la vida yendo a lecturas de poesía. Desde que tenía 18 o 20 años me iba a la de Cultura Hispánica que hacía Rafa Montesinos o la del Ateneo los jueves que la hacía José Hierro. Si es de internet ni lo miro. Y las redes no sé de ninguna. Sí he ido a algunos bares, sé que los viernes, los sábados, hacen muchos lecturas de poemas y he ido a bastantes a la calle La Palma, la calle San Andrés…

¿Y eso es un buen síntoma o te gustaría estar de lleno metido en ello?

Ni bueno ni malo. Antes me leía todas las revistas, las críticas, todo, pero hace 30 años, ya no.

Y a las editoriales pequeñas, ¿las sigues?

No. Lo que me traen sí lo sigo, pero ir como iba antes ya no voy a las librerías, a los sitios donde se juntan, eso lo hacía hace veinte años, ahora ya no.

¿La poesía fónica te interesa?

Yo hacía poesía fónica cuando era joven. En el prólogo, que es una entrevista que me hizo Irene, ahí se habla bastante de la poesía experimental. Es lo primero que hice.

¿Tú eras buen poeta, viéndote ahora en la distancia?

No.

¿Y para ser buen editor hay que ser buen poeta?

En absoluto. Al revés, tampoco. Si tú eres poeta, a lo mejor tienes un olfato distinto que si simplemente eres lector de poesía.

¿Hay libros que se te caen de las manos nada más abrirlos?

Montones de ellos, pero es que se escribe mucho. Lees el primer poema y ya no sigues, porque si me mandan 20 libros al mes o 30 no te puedes leer los treinta enteritos, los tienes que mirar por encima. Yo tengo la costumbre de leer el último lo primero, porque cómo empieza y cómo acaba es muy importante.

Cuando comenzaste se dice que habías leído a Góngora, a Lorca y a Panero…

Yo hice bachiller en Salamanca y el profesor de literatura -yo tenía once, doce años-, era de Astorga. A mí me cayó muy simpático, y creo que me empezó a interesar la literatura por ese profesor. Nos enseñaba mucho a Panero que era de Astorga, claro. Y de Lorca los romances de la guardia civil, los más llamativos, no el “Poeta en Nueva York”. Nos hacía leer en voz alta.

Me había parecido un poco extraña esa formación que no era del Espíritu Nacional…

Ni mucho menos, era “El romance de la guardia civil” y cosas así “y yo me la llevé al río” y a mí me gustaba mucho, pero Góngora no.

Hölderlin había sido una de las primeras cosas que editaste…

Es el primero que yo quería editar, quería que el número uno fuera Hölderlin.

En 40 años de toda la gente que has editado ¿quién crees que quedará? Porque, a pesar de que editas a gente muy joven eres muy crítico con ellos, dices que están todavía desorientados, que no han roto el cordón umbilical de la poesía de la experiencia…

Les viene bien que se lo diga y a Antoñito (Antonio Lucas) al que más, y me lo agradece además. Habrá gente que se enfade, pero hay otros que lo agradecen.

¿Y crees que pueda ser uno de los que puedan tener proyección en el futuro?

Lo de Antonio y no es porque sea amigo, lo ves en los libros que ha publicado, cómo ha ido ascendiendo de uno a otro y ha llegado a un punto muy bueno.

Y aparte de él, ¿qué libro podrá leer tu nieto Álvaro?

¿De los jóvenes?

De los jóvenes o de los poetas de la experiencia…

Están González Iglesias, Manolo Vilas, Luis Muñoz…, que no quiere decir que sean los mejores. Hablo como lector, no como editor, porque como editor serían otros por el número de ventas, aunque los buenos siempre acaban vendiendo. Y de los poetas de la experiencia ya sabes, Luis, Benjamín, Felipe Benítez, Carlos Marzal.

Con el que creo que cantas y desafinas…

Yo canto peor que él, sí es verdad. Yo lo hago muy mal y por eso me gusta. Las cosas que no puedes hacer son las que más te gustan.

Quizá de ahí esa incursión en la cultura popular…

Hombre, soy de Legazpi, soy de Madrid. Yo nací en Guillermo de Osma.

Donde hay una iglesia…

Claro, ahí fui yo monaguillo. Mi padre Stalin me llevó de monaguillo (se ríe). A don Julio Morate que era el párroco ahora le han puesto una calle.

En otra entrevista te acordabas de un preceptor literario…

Sí, Julio Campal, aunque luego en el instituto también tuve la suerte de tener a Emilio Miró que era poeta. Nos leía poemas los jueves a los voluntarios que éramos ocho o diez, y nos llevaba poetas amigos suyos a leernos, Gala, Carlos Sahagún. Tuve esa suerte de tener profesores de literatura que eran simpáticos y agradables.

Vicente Molina Foix decía que erais los Visores tu hermano Miguel y tú.

Pero eso no nos lo han llamado nunca.

No sé si hay alguna anécdota curiosa, porque hablaba de Leganitos…

Sí, porque la primera librería fue en Leganitos.

En “Ojo a Visor” está el personaje serio, el amigo que ha publicado al que todos agradecen, pero también esa subcultura del hombre de bar…

Es lo que más me gusta.

¿Y es ahí donde se conoce al verdadero Jesús o Chus?

Siempre me han llamado Chus desde que era pequeñín en mi casa. Bueno, me gusta mucho estar en los bares, no en las terrazas, en las barras.

Y a tertulias como la del Comercial que ahora ya no existe….

A la del Comercial yo nunca fui, yo iba mucho a otras, pero íbamos siempre los mismos, Rafael Conte, Gustavo Domínguez…

¿Y ha habido algún aspirante a poeta del que te hayas tenido que zafar?

Pero bueno, así (hace gesto de muchos juntando los dedos de una mano), montones de ellos, miles te diría y más de la mitad están firmando –es una broma-.

¿Pero malos poetas?

Hay gente buena que no le puedes editar, porque tú puedes editar unos cuantos libros al año y hay buenos poetas que me gustaría haberlos editado y les he tenido que decir que no.

¿Y luego los puedes recuperar o esos odios se guardan?

Es muy difícil. ¡Como a un poeta le digas que no, es odio mortal!

Porque dices que a los poetas no se les pueden decir muchas cosas, que son gente rara…

Gente rara no son, son digamos orgullosos y yo lo comprendo, con su trabajo.

Aunque a veces se repitan mucho…premios

Hay montones de poetas que se repiten continuamente, y lees un libro y dices, ¡joder si éste ya lo leí yo! El tono es el mismo, prácticamente es el mismo libro y eso le pasa a muchos autores.

Has dicho que editas a veces un libro que se va a vender mucho para poder colar otros que a lo mejor van a tener menos tirada, pero sabes que son buenos…

Eso me ha pasado con dos o tres y tampoco lo he editado por eso. Yo te diría, montones de libros que se venden mucho que no he querido editar.

¿Alguno en concreto?

No, no lo voy a decir, porque no tengo ganas de que me organicen más líos. Yo si quisiera organizar líos a los demás…, tenía motivos y no quiero saber nada

Aseguras que te gusta la poesía que se entiende.

Hombre claro, es que la poesía es comunicación, es la única manera de entender la poesía.

Porque esos poetas que son oscuros, de palabras arcanas…

Bueno, yo he editado algunos, incluso bastantes. Yo si hay que editarlo lo edito. Hay algunos que están reconocidos, no por mí, como buenos poetas y no me importa editar a casi todos.

¿Te emociona lo que editas o con los años lo de editar es una máquina de producción masiva?

Tiene bastante de lo segundo, pero hay poemas que te emocionan, claro que sí, pero tiene más de lo segundo. Ya muchas veces lees los libros más, (¡ufff!, suspira), como una máquina casi.

Al parecer sigues leyendo y estás al día de todo lo que puedes, pero que no como antes…

Llega un momento que te cansa leer tanta poesía, pero sigo leyendo igual que antes (corrige) menos que antes, porque se es más selectivo.

¿Y lo de que los poetas no agradecen nada?

Es que es así, pero es que es así la vida. La gente te agradece muy poco las cosas.

Pero “Ojo a Visor” es un libro de agradecimientos, que no sé si tú lo habrías publicado…

No, yo se lo agradezco a todos, pero yo no soy poeta (se ríe). Si por ejemplo, gana un premio cualquier poeta lo primero que piensa es que se lo ha merecido, no se va a pensar que ha habido tres tíos allí luchando para que se dé a ese libro. Y si tú le editas un libro a un poeta, con muchas dudas, al final él se piensa que es porque es cojonudo, eso es normal.

¿Y no has tenido dudas a veces?

¿De que ganara uno u otro? Pues casi todos los premios; siempre hay dudas, porque entre quedar primero o segundo hay una diferencia bestial. Bueno, siempre no -hay muchas veces que hay mucha diferencia entre un libro y los demás-, pero montones de veces tienes dudas y te quedas con mala conciencia, claro.

¿Los poetas de ahora ¿son muy distintos a los que editabas hace cuarenta años?

Son iguales (concede sonriendo), más o menos.

¿No han perdido ese halo de misterio?

¿El pudor? (Se ríe abiertamente). Yo los veo como personas normales y me voy a tomar cervezas con ellos si son amigos míos, claro. Y hace cuarenta años igual, te tomabas cervezas tranquilamente con Colinas, con los amigos de la época, Luis Alberto, Luis Antonio…

¿Y notas una mayor fluidez a la hora de confraternizar entre poetas con los de otros países?

Hombre, ahora sí, ahora hay montones de festivales de poesía y siempre están llenos. Me hicieron un homenaje en Colombia -aquí me odian, pero en América me quieren mucho-, en El Salvador me dieron un honoris causa e hicieron una feria a mi nombre…

¿Y qué poeta te gustaría encontrar?

Ahora lo que quiero es editar una edición definitiva de Elliot en cuatro tomos, la poesía completa, la mitad son inéditos.

¡Te van a decir que edites más mujeres! Me refiero en lugar de tanto hombre…

¡Pero qué culpa tengo yo de que Elliot me guste! También he editado a Adrienne Rich cosa que no ha editado ningún hombre. Mira, los primeros libros que edité en el año 69, bueno eran todos “rojos”, Edith Sable, Bob Dylan… (Rebusca en el catálogo) ¿Dónde está Dickinson, joder?

La reiteración de Maiakovski me parece curiosa…

Es que lo hice dos tomos, porque en aquella época…, para venderlo más caro, porque se podía haber hecho perfectamente en un tomo. No sé qué número es Dickinson… ¡Mira, pobre Carlos (Bousoño), el 39… ¡Que no sé ni quién es Dickinson, lo que hay que aguantar! ¡Si he editado a 99 mujeres, si todo lo que dicen son gilipolleces! ¿Quién ha editado 99 mujeres en España? Dime una poeta importante y verás como sí lo he editado. A Emily Dickinson la edité en el 70 cuando nadie sabía quién era y ahora me vienen diciendo, ‘si se hubiera leído a Dickinson no diría esas cosas’, además eso lo dijo Vicente Molina, para colmo, que es amigo en una entrevista, ¡para que veas!, porque no se ha leído la entrevista, porque yo hablo de poetas españolas y Emily Dickinson de española tiene poco y del siglo XX menos. Si yo a todo el mundo se lo digo que ese manifiesto que han escrito, yo también lo firmo…

Creo que tenías pendiente publicar a Szymborska…

Llevaba como seis años detrás de ella.

¿Es uno de esos libros que te van a servir para luego poder vender otros o te interesaba?

No, porque es una poeta maravillosa, de lo mejor que he leído en muchos años. ¡Es la hostia la señora ésta! ¿Tú la has leído despacio? ¡Es acojonante!

¿Y Machado sigues aún en ello?

Machado no lo he editado todavía (se ríe), pero tampoco lo de Machado me quita el sueño, porque si lo hiciera ya lo habría editado, sólo hay que llegar a un acuerdo con los herederos, pero lo vas dejando y siempre tienes otros compromisos, pero lo de la Szymborska es uno de los libros que más trabajo me ha dado. Es simplemente que parece mentira que en una editorial que ha editado 300 poetas españoles del siglo XX no esté Machado (sonríe). He editado las obras completas de Juan Ramón Jiménez, a Cernuda, a Lorca, a Alberti, Sabina, Guillén, Aleixandre…

¿Y qué Juan Ramón te gusta más, porque decías que era tu poeta preferido?

Lo sigue siendo. De Juan Ramón me gusta todo, especialmente los primeros, hasta “Platero  y yo”.

¿Eres de los que recuerdan versos?

¡Qué va, tengo una memoria pésima! Me sé de memoria un par de Neruda y trozos de poemas, pero enteros como se acuerda la gente… De vez en cuando me viene a la cabeza alguno: “vino vestido de pura” o yoquesé, “inocencia, la amé como un niño”…

Ahora se está recuperando la figura de Zenobia.

Yo le tengo mucha admiración, porque aguantar a Juan Ramón, ni el santo Job, ni toda su familia… ¡Debía ser tremendo! Me gustaron muchísimo los diarios, y ahora ha salido uno nuevo que no sé lo que es siquiera, pero tengo ganas de verlo.

No paras… ¿eso es parte de tu trabajo como editor?

Me paso la vida leyendo, todas las noches, por lo menos cuatro horas. Lo he hecho toda la vida.

¿Y qué hay de la novela?

Prefiero novelas breves, pero están “Los Buddenbrook” que es mi novela favorita, ¡es la hostia, la cantidad de veces que la habré leído! Cogemos manía y al revés a muchos libros. Yo recuerdo que hace veinte años a Onetti no lo soportaba y ahora lo he leído y es la hostia. Yo casi sólo leo españolas (novelas) ya. Las de Almudena las leo todas, y mucho antes de que salgan; me ha gustado mucho siempre, yo creo que es muy buena. A Delibes no lo he soportado nunca, no lo leo ni loco. ¿”El hereje”? Treinta páginas; me acuerdo que se la pasé a Benedetti y casi me la tira a la cabeza. Estaba en el hospital y se la llevé para que se entretuviera y fui por la tarde y me la devolvió y me dijo, “¡llévate esto de aquí!”, con muy buenas palabras, porque era muy educado.

El Visor fuera de campo

¿Y tu nieto Álvaro lee poesía?

Es muy pequeñito, tiene seis años (se ríe de la ocurrencia). Le llevo tres o cuatro cuentos cada semana, a ver si continua igual. ¡Me ha dado un disgusto el cabrón!… Se ha cambiado al Madrid, porque en el colegio son todos del Madrid menos él.

¿Lo llevas al Calderón?

Me lo paso muy bien con él, lo que pasa es que se aburre mucho, porque es demasiado pequeño y a la media hora me tengo que ir porque ya no aguanta más.

Decía Margarit que tienes aire de labriego… ¿Te reconoces en esa descripción?

Yo en lo de labriego no (se ríe).. Se lo preguntaré cuando le vea, a ver cuándo me ha visto él ir al campo. Fui un día a su casa en Fores, y estuvimos paseando, pero a los diez minutos me largué a la casa, ¡qué hacía yo paseando por el campo, anda no me jodas!…

Marsé habla también de un algarrobo…

Será el que tiene él en su casa, y sí, claro Marsé es muy amigo y todos los años veraneo con él, o sea, al lado. Se ponen a coger bellotas su mujer y la mía y los nietos, pero ¡yo a coger bellotas? Yo he vivido siempre en Madrid, menos cuando estudié en Salamanca. No me gusta nada el campo. Hombre, soy un admirador de Fray Luis que es un poeta casi ecológico o Garcilaso…

¿Y dónde recitarías tu beatus ille?, ¿has pensando ya en retirarte?

No lo he pensado nunca, porque tengo dos hijos, pero pasan de mí en el sentido literario…

¿Y entonces Visor tendrá continuidad?

Pues no lo sé, es la pregunta que me hago yo también, pero de momento no he pensado en dimitir. Me ha comentado que hablan de que me he jubilado, pero es como lo del labriego…

Incluso se habla de que este homenaje cerraba tu etapa como editor y que te ibas a dedicar…

¿a labriego?

O a irte de bares.

Hombre, jubilarme no, pero me gustaría trabajar menos, decirle a alguien “haz esto”. Irme de bares es lo que me gustaría, es lo que hago de todas maneras.

O a visitar librerías de viejo…

Bueno, eso son mi vicio… Sólo me dedico a primeras ediciones, sino no los quiero; tengo todas las de Lorca, Alberti. En México y me compré la “Sala de espera” de Max Aub que me costó 1.400 euros, y lo piensas y dices, ¡me cago en la hostia! ¿cómo no me lo voy a comprar? y luego lo compras y piensas, si mis hijos no lo quieren para nada.

Así que entre tus fetiches están el Calderón, los libros de viejo…

Los bares.

Porque en el campo está claro que no se te va a encontrar… Volviendo a la fisonomía se habla de tus ojeras, del aire de curilla…

¿Tengo aire de curilla? Pues lo voy a tener que leer. Supongo que es una broma como lo de Carlitos Marzal.

Eres un buen conversador…

Me has pillado en mala época, porque no he querido insultar a nadie. Con lo que me gusta…

Alicia González

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