“El papel es un escudo mucho más poético que la pantalla digital”

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Imagen de la web del creador

Entrevista a Luis Eduardo Aute

 
Más acuático, por reflexivo, el Aute de estas líneas dice sentirse cada vez más adicto a la teoría del conflicto. En ella viven los versos de este “Volver al agua”, el espacio de esta búsqueda de sí mismo que le lleva por caminos que a los seguidores de su música quizá desconcierten. No sólo de sarcasmo ni erotismo están hechos sus poemas pero todos permiten conocer a un Aute más completo, como aquellos alimentos enriquecidos de la posguerra.

Dicen de su poesía que es más eficaz comunicativamente hablando que musical, no sé si está de acuerdo…
      Depende, parece ser que con música todo entra mejor…
¿Qué hay de automatismo surrealista en sus versos?
No es tanto “automatismo” sino permitir que el azar juegue a construir el poema, y un poco de alcohol.
Asegura que el aburrimiento es uno de sus motores…
Más preciso sería decir que la necesidad de huir del aburrimiento pone en marcha el motor…
“En estos tiempos difíciles sólo caben las alas”
… para huir, también, de las balas.
Se reconoce hijo bastardo de Cahiers y Marilyn.
Más de Brigitte Bardot que de Marylin, por motivos de educación sentimental francesa.
Vemos ecos de Neruda en esos versos que dicen “copulan estrelladas a años luz”…
Me alegro que suenen esos ecos…
Retrata las intenciones de Munch en ese grito extático que no se reconoce, algo que parece serle aplicable ¿La poesía es en su caso autoindagación?
      Entre otros gritos sobre o bajo el puente, evocando a Brando en “El último tango en París”.
Por eso lo de “Volver al agua”, ¿porque es el primer espejo?
      Exactamente donde se produce la primera reflexión.
Encontramos también aforismos y otras confesiones que usted atribuye a la cobardía que busca expiación en el papel…
      El papel, que no la pantalla digital, es un escudo mucho más poético.
Explíquenos eso del sudario cultural del que habla… ¿No sé si se refiere a la situación política?
      Pues sí.
La tentación del suicidio emerge en varios poemas, como en ese instante contenido del “vidrio roto en el bolsillo”…
      Llamémoslo, por pudor, un cierto masoquismo.
¿Hacia dónde giraría los pies en la cama para atinar con su trayectoria?
      Entre otro par de pies a los lados…
El dolor de la vida consciente está presente en esa conversación consigo al modo machadiano…
      No había caído pero, pudiera ser.
Junto a la liturgia del amor, el erotismo, la mística en sus líneas compagina la escatología de bidet con los pechos enormes de la Mansfield, sangre y residuos de respiración…
      Cada vez soy más adicto a la teoría del conflicto o armonía de los contrarios.
El suyo es un amor pequeño, emocionado, que capta en imágenes hermosas como “la ternura que tiembla en su lata de sardinas”
      Siempre me ha producido una cierta ternura la visión de esos pececillos en féretros de hojalata.
Se reconoce curioso de distintos lenguajes con los que enriquece sus herramientas, pero ¿qué persigue con ellas? ¿Volver a esa Manila de sus sueños donde una vez se sentó de espaldas?
      No era esa mi intención pero, quién sabe, las lenguas son pura memoria.
¿Quién va ganando, el basilisco o el niño?
      Por ahora, ninguno de los dos, ambos están perdiendo la batalla contra el paso del tiempo.
Alicia González

 

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