Fuerza menor

fuerza-menorAunque luego lleguen los más exhaustivos cuentos de seis palabras, la proposición de los relatos cobra fuerza en la invención que dibuja personajes que deciden seguir pedaleando como única certidumbre en la desorientación extrema de dos que se ignoran en su hidropedal o en el sofá de siempre o en la divertida asimetría de las sombras que según el autor suelen ser más fogosas e irreflexivas en el afecto y en la distancia. También en la intelección del secreto del universo en el enunciado compuesto por un bebé y el descubrimiento por el héroe de que la satisfacción no siempre reside en la búsqueda, porque la inmortalidad no puede operar si el destino es ser una especie recluida.

Los de Puche son microrrelatos donde la ironía sacude al lector en un mundo plagado de mosquitos que succionan la memoria de sus víctimas, vampiros sometidos a juicio nocturno, pulpos necesitados de abrazos, abogados del Diablo salvados por la Providencia, obesos mórbidos que encuentran la felicidad en una nueva vida esquelética y magistrados asediados por narradores omniscientes.

El autor es de los que copula con los libros y presagia que el futuro, al menos el de las élites intelectuales no será del libro electrónico, al tiempo que dice sentirse sobrecogido por el amor sin recato, por lo que no duda en dejar languidecer a los enamorados, encarcelando al dios alado o en hacer que recuperen la pasión sincerándose en cuadernos de divorcio. Historias que dejan al lector sediento de más como ese cíclope que se bebió el tiempo –quizá el sol de páginas adelante, antes del coito apocalíptico- y en las que Puche trastea con la muerte como una película de Woody Allen con “El séptimo sello”, para reírse de nuestra soledad, aquella que nos lleva a piscinas suicidas que recuerdan a las de los disidentes de Alphaville.

Alicia González

 

Fuerza menor

Javier Puche

La isla de Siltolá, Sevilla, 2016

124 páginas

11 €

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